La situación es crítica. La pobreza crece a pasos agigantados y el Estado no para de achicarse. El desmantelamiento de las políticas de protección social, eliminó la malla que sostenía a las personas más vulnerables para no caer en la indigencia. El municipio reconoce que hay más de 140 personas que viven en situación de calle, con temperaturas por debajo de los 5° centígrados. Dos murieron esta semana.

El año pasado se registraron 10 muertes de personas en situación de calle, por lo que se pudo saber. La cifra es ambigua porque en realidad nadie muere “de frío” o “hambre”: los diagnósticos son neumonía, inmuno deficiencias o cuadros asociados a la malnutrición, consecuencia de la conjugación de ese dúo mortífero.

Podemos seguir nombrando datos de la realidad: UNICEF expresó que el 46% de los chicos del país está en situación de pobreza. La pérdida del empleo formal, en el último año y medio, significó la destrucción de más de 250.000 puestos de trabajo.

Los referentes de los comedores barriales dan cuenta del incremento inusitado de la demanda. La gente se acerca al comedor cuando el hambre le empuja a romper la vergüenza de contar que no hay comida en su casa. Primero llegan los chicos, después los adultos. Esto cuando hay una familia que en medio de la desesperación, contiene. Al mismo tiempo, crece la violencia social. “Estamos re jugados” suele ser el motor a quebrar umbrales de una moralidad corroída por la necesidad imperiosa de subsistir.

Cuando no hay una familia que contenga, cuando no hay esperanza, cuando los lazos sociales se desataron por un padecimiento mental o una adicción, el destino suele ser la calle. Sus tiempos vertiginosos distraen el transcurrir de los días, la caída ensordecedora de quienes no lograron sostenerse a flote.

Los especialistas en el tema, redes de voluntarios, profesionales de la salud, acompañantes terapéuticos, sostienen que para abordar la problemática es fundamental la aplicación de la ley de salud mental, sancionada en el 2010.

ASSAR es una ONG de la ciudad que nació hace más de 20 años, y asiste a gente con consumo problemático de sustancias, adultos mayores, gente con discapacidad, y personas en situación de calle. Trabajan las 24 hs con la población detallada, y sostienen 3 hogares. Ellos denunciaron que no comenzó el operativo frío, y la peligrosidad que sufre la gente que duerme a la intemperie, pudiendo morir por esa circunstancia.

El año pasado murieron diez personas. Este año, si no se crean políticas públicas integrales, el número puede crecer. Ellos (ASAAR), el grupo denominado “la noche de la caridad” y fundación sí, proporcionan el 75% de la contención existente. El Estado está en retirada. El gobierno de Cambiemos (Radicales, PRO, y Arroyistas) destina apenas 15 agentes municipales (cuando se necesitarían un mínimo de 35), y cuenta con un albergue que sólo aloja a personas que no tengan consumos problemáticos de sustancias. Faltan camas. Falta atención en calle.

Los paradores municipales no cuentan con suficientes camas, y profesionales de la salud. No hay un sistema alternativo. No hay profesionales de la salud que atiendan la compleja situación de quienes no desean ser trasladados, muchas veces con severas adicciones o patologías psiquiátricas no diagnosticadas. “La ley 13956 provincial que no se está implementando dice que debería haber una ambulancia disponible las 24 hs” explica César Acosta, referente de ASAAR.

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