Pasadas las dos de la tarde y a metros de CEMA, autores sin identificar destruyeron un colectivo perteneciente a la empresa Rápido del Sus, incendiandolo. La unidad, que estaba estacionada y sin ocupantes, quedó reducida a cenizas.

El hecho tiene un sello mafioso. Quiénes perpetraron el hecho, conocían los movimientos de la empresa y tenían la intención de enviar un mensaje. Primero, porque antes de desatar las llamas, se ocuparon de romper una cámara de Monitoreo que está ubicada sobre la pared, justo donde estaba estacionada la unidad. Segundo, porque sabían que no hay movimiento en este horario, lo que despejaba la posibilidad de víctimas humanas o testigos.

La unidad destruida estaba estacionada junto a un galpón de la empresa. Ese espacio se utiliza para reparaciones, y no tiene personal fijo. “Los mecánicos entran y salen con poca frecuencia”, explicaron trabajadores que pidieron permanecer anónimos por razones de seguridad. Además, señalaron que podría tratarse de “una interna de la UTA”.

La mecánica del siniestro estuvo planificada. Los perpetradores llegaron al lugar donde sabían que se encontraría la unidad vacía. El clima ayudó: con la lluvia no había gente circulando la zona. Primero rompieron la cámara de Monitoreo para encubrir el hecho. Luego ingresaron un dispositivo ígneo, y las llamas se desataron rápidamente. El viento hizo lo propio. En minutos, el colectivo estaba completamente en llamas. “Esto es destrucción total” aseveró un empleado.

Los bomberos llegaron rápidamente al lugar y lograron apagar el incendio. La policía también arribó a la escena para relevar datos que aporten a la investigación judicial. “La empresa va a presentar la denuncia”, aportaron los trabajadores.