[#Opinión] Dime cómo te financias y te diré quién eres

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Por Julia Rigueiro, referente de Vamos.

“Apuesto que los tuyos se rinden primero
porque los soldados míos no pelean por dinero”, Calle 13

En su definición más simple y práctica, la política consiste en juntarse para buscar resolver problemas comunes. En nuestro imaginario muchas veces se pierde esta idea base, y al decir “política” se piensa inmediata y únicamente en funcionarios/as, partidos, poder o corrupción. Toda acción política conlleva necesariamente esfuerzo y trabajo, y requiere de recursos económicos. Para resolver problemas comunes se necesita financiamiento, ya sea para una política llevada adelante desde organizaciones de vecinas y vecinos, clubes, agrupaciones sociales o culturales, o para acciones estatales. Dentro del Estado democrático de derecho, el sistema de partidos políticos y la disputa electoral es una de las formas por medio de las cuales buscamos solucionar nuestros problemas comunes.

Una de ellas, no la única ni una excluyente. Tanto la democracia como el Estado y el sistema de partidos políticos son necesariamente perfectibles. Siempre es posible una democracia más participativa, una democracia más igualitaria sustentada en el pleno ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales, que siente las bases de oportunidades para ejercer con plenitud los derechos civiles y políticos. Es posible un Estado en el que el poder popular comande el buen vivir y, por lo tanto, supere las formas meramente representativas de ejercer la democracia.

Una de las tantas formas de participación política que existen es la de elegir cada dos años a quienes serán las y los que lleven adelante la resolución de los problemas comunes en el marco de las instituciones y los poderes del Estado. Participación que se traduce en un derecho y en una obligación ciudadana.

Usualmente escuchamos a candidatas y candidatos, sus propuestas, sus discursos, vemos el trabajo que vienen realizando, sus trayectorias y alianzas, pero poco sabemos de la manera en que se financian. Las cuentas de los partidos políticos no son transparentes, lo que abre la puerta al financiamiento por actividades de dudosa legalidad o directamente ilícitas. No saber de dónde sale el dinero que financia la política es un problema grave del sistema democrático, porque da lugar a influencias privadas (de grupos económicos, empresas o personas jurídicas) o a desvíos de fondos estatales.

Los y las votantes no sabemos cómo se financia la política y esa ignorancia nos juega en contra al momento de tomar decisiones. También antes y durante las campañas electorales suelen suceder rarezas importantes, entre ellas, ONGs creadas en forma relámpago que reciben fondos públicos, o grandes robos, como el último sucedido en el Colegio de Abogados de la ciudad o aquel en el que fue investigado Emiliano Giri de Cambiemos… muy a tono con los enormes fraudes que el gobierno nacional dispersa por aquí y por allá.

En las elecciones de 2015, sumando primarias y generales, la alianza Cambiemos declaró haber gastados en esfuerzos para conseguir adeptos 129 millones y medio de pesos, más 31 millones para la campaña del balotaje. Sin embargo, quienes llevaron adelante la campaña aseguraron que la misma tuvo un costo cercano a los 1000 millones de pesos, dejando entrever la fuerte subdeclaración del financiamiento de la campaña y superando los límites de 260 millones fijado por ley. Demás está decir que la poca información que hay sobre esta cuestión es solo nacional.

Esta práctica de subdeclaración no sería exclusiva de la coalición Cambiemos, sino que se repitió en otros espacios como el Frente para la Victoria. Sin contar las obscenas ganancias que altos funcionarios le arrancan a su actividad política para sí mismos y sus familias, podemos afirmar que estamos ante un problema que excede la famosa “grieta”.

Es llamativo que, en términos generales, los partidos políticos tradicionales y sus referentes no cuestionan ni se preguntan públicamente por esta cuestión tan básica como es el financiamiento de sus espacios. Quizá porque la mayoría no pueden explicar cómo se financian. Gastan millones, pero nunca los viste explicando de dónde sacan el dinero. La forma en la cual cada espacio político se financia es un aspecto para entender la acción política, su dependencia o independencia.

Quienes reciben dinero de grandes empresas necesariamente después tienen que defender, o no afectar, esos intereses. Por eso, en Patria Grande nos financiamos a partir del esfuerzo de quienes conformamos la organización. Poniendo un aporte de nuestros bolsillos todos los meses, haciendo actividades para juntar recursos, con donaciones y aportes de quienes nos acompañan.

Una vez al año realizamos una campaña financiera con la cual buscamos difundir nuestra forma de financiarnos, y mantener nuestra independencia, tanto económica como política. Este año lo que recaudemos será destinado a reforzar las diferentes actividades que realizamos todos los días en diferentes barrios de la ciudad y, en particular, tenemos el objetivo de poder abrir una “Casa de la Mujer”, continuar aportando a la construcción del espacio de participación ciudadana VAMOS y participar de la disputa electoral. Podrán tildarnos de soñadoras y soñadores, hasta de ingenuos, pero frente a un modelo que propone salidas individuales, nosotras y nosotros elegimos apostar a más solidaridad, unidad y organización. Solo así podremos construir, y ser parte, de otra forma de hacer política.