Por Nuria Barbosa León

El modelo Estado Libre Asociado (ELA), impuesto a Puerto Rico desde 1952, ha entrado en una progresiva y profunda crisis, agravada por una deuda pública de más de 73 000 millones de dólares, aseveró a Granma Internacional Edwin González González, representante de la Misión de ese país en La Habana.

El delegado boricua aseguró que el gobierno actual de la Isla caribeña reconoció estar imposibilitado de pagar a los prestamistas de Wall Street tanta cantidad de dinero, debido a la inexistencia de un tesoro público, pues todos los ingresos generados en el territorio van a parar a manos de Estados Unidos, en condición de metrópoli.

Además, carecen de soberanía política para acudir a otras fórmulas financieras internacionales y tampoco pueden declararse en quiebra como algún Estado de la Unión norteamericana. Puerto Rico no forma parte del territorio de EE.UU y resulta imposible aplicar programas de rescate económico, como ocurrió en ejemplos similares dentro de la geografía estadounidense.

El también miembro del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano señaló: «En épocas anteriores el gobierno de Estados Unidos asumió parte de la deuda, porque era de sumo interés mostrar a Puerto Rico, de 3.4 millones de habitantes, como la vitrina del Caribe, que sirviera de referente para otros países de América Latina. En nuestro país se ensayó el modelo neoliberal aplicado en la actualidad a varias naciones de la región».

Para resolver el tema del enorme endeudamiento, en el 2016 la Casa Blanca nombró una Junta de Control Fiscal, que iniciará sus funciones en este año, compuesta por siete miembros y con un poder superior al gobernador boricua. El grupo designado está encargado de confeccionar planes de ajuste social para garantizar el pago a los bonistas.

Uno de los obstáculos impuesto por la Junta ha sido la aprobación del presupuesto anual de la Isla caribeña, con recortes para las universidades y el sistema de pensiones de los jubilados. Este tema no se ha divulgado en toda su magnitud para no provocar mayores reacciones de resistencia popular, principalmente en los estudiantes universitarios, quienes mantuvieron una huelga por más de dos años, demandando que no se privatizara la educación superior.

Para Edwin González, la Junta desea reducir en 500 millones de dólares el presupuesto puertorriqueño a partir de julio y ello afectará a los trabajadores en primera instancia, quienes no podrán acceder a los servicios básicos. En tanto serán intocable los ingresos generados por los consorcios y las empresas transnacionales asentadas allí, gran parte de ellas pertenecientes al capital estadounidense.

«La solución siempre será que Puerto Rico sea soberano» – afirmó el militante boricua- para ello también se presentará en fecha próxima al 20 de julio una Resolución al Comité de Descolonización de las Naciones Unidas con la intención de condenar, una vez más, la situación colonial de la nación.

En los últimos diez años, el proyecto ante la ONU siempre ha sido presentado por Cuba y ha recibido el apoyo de casi todos los Estados latinoamericanos. No obstante, en las anteriores ocasiones ha sido aprobado por mayoría pero Estados Unidos se obstina en demostrar que el caso es un tema interno.

«Esperamos, que nuevamente la resolución anticolonial sea aprobada, pero tendrá como novedad, que no pediremos la libertad del independentista Oscar López Rivera, porque gracias a la solidaridad nacional e internacional, logramos sacarlo de las rejas», indicó Edwin González refiriéndose a los más de 35 años del encarcelamiento de ese patriota por pretender la independencia del país.

Para el entrevistado, este quinto plebiscito convocado para el 11 de junio último no soluciona el tema colonial de la Isla en tanto Estados Unidos se mantiene ausente y alejado, cuando debe tomar parte activa. Además la forma de convocarse y formular las preguntas responde más a una encuesta estatal. «De ganarse la opción por la independencia, resulta imposible aplicarla, porque la metrópoli se declaró No Vinculante, con anticipación», aseguró.

Destacó también el rol fundamental de Cuba en el apoyo a la libertad de Puerto Rico, que ha expresado posiciones dignas y claras en las tribunas internacionales y ha fungido como la voz dentro de las organizaciones internacionales integracionistas como el Movimiento de Países No Alineados, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y otras.

Finalizó diciendo: «Con el gran triunfo obtenido por la excarcelación de Oscar López Rivera nos enfrentaremos a nuevas tareas. Continuará nuestra resistencia en contra de las medidas de ajuste económico, lucharemos hasta alcanzar la independencia nacional y porque seamos los propios puertorriqueños, todos juntos, quienes decidamos nuestro destino y futuro».

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