El Secretario de Salud de la Comuna se refirió a la situación que se generó a partir del fallecimiento de Sergio Fernández, de 54 años y sostuvo que a veces es difícil sacarlos de sus lugares habituales: “Tal vez habría que hacer otra cosa, como comprarle una manta térmica o algún lugar donde apoyarse”.

En diálogo con Lo que el viento no se llevó, por radio Residencias, Gustavo Blanco habló sobre el HIGA, su gestión, realizó críticas al gobierno actual y cuestionó a los médicos municipales.

“Vamos a hacer un esfuerzo importante para comenzar con camas de internación en el Interzonal, le pedimos a la gente que tenga paciencia porque después de 50 años vamos a recuperar camas en el lugar”, informó ante los micrófonos.

A su vez, dijo sentirse decepcionado con parte de la política y de los médicos municipales: “No estoy de acuerdo con el armado de listas que no incluyó en los primeros lugares a la gente del intendente, hay muchas cosas para corregir con las que no estoy de acuerdo. No entiendo mucho del armado político, tampoco me queda mucho acá, no es lo mío, sino esto que intenté hacer en Mar del Plata. Me queda frustración porque no voy a poder cambiar a los médicos de la ciudad: muchos no se quieren educar, muchos no quieren trabajar, y yo tengo una gran negativa de los médicos para con la gestión”.

Perros de la calle

Ante un nuevo fallecimiento de una persona en situación de calle, Blanco subrayó que no había muerto por hipotermia: “Acá lo que pasa es que no tenemos que ir corriendo siempre detrás del problema. Si nosotros sabemos que en julio hay frío, si sabemos cuánta gente vive en situación de calle y que no se quiere ir otro lugar hay que analizarlo”.

En ese camino, contó que numerosas veces ha ido a hablar y a tratar de buscarles soluciones a las personas que se encuentran en esta situación: “He hablado con ellos y no se quieren ir. A la señora que está acá en San Martín la hemos ido a buscar como 17 veces, la dejamos en el HIGA y vuelve. Es como un perrito, que vuelve donde se siente cómodo. Tal vez habría que hacer otra cosa, como comprarle una manta térmica o algún lugar donde apoyarse“.

“Lo que sí, este hombre no se murió de frío. Si viviéramos en Nueva York, te lo puedo aceptar, pero acá nadie se puede morir de frío”, remató tranquilmente.