Ayer se realizó la charla “Editar sin patrón”, organizada por Revista Ajo, y con la participación del autor del libro con el mismo nombre, qué digital y diario La Posta.

En la tardecita gris del jueves, después de la marcha por la aparición con vida de Santiago Maldonado, el bar jazzero mingus bajó los instrumentos del escenario para dar lugar a las sillas de los periodistas.

En el panel, Daniel Badenes, compilador del libro “Editar sin patrón”, escritor de revista la pulseada y director de la carrera de comunicación de la Universidad Nacional de Quilmes, habló de la “ecología de saberes” de la que Boaventura de Souza Santos para repensar el diálogo entre la experiencia producida en los territorios con la construcción de conocimiento en las universidades.

El panel también contó con los aportes de Federico Poleri, integrante del colectivo editorial de Revista Ajo, abrió el análisis desde las revistas culturales nucleadas en ARECIA, a las experiencias de medios gráficos autogestionados de la ciudad, y presentó a Qué digital, y diario La Posta.

Julia Drangosh, integrante de la Cooperativa periodística que impulsa Qué digital, repasó la experiencia del medio, marcado fuertemente por la historia de sus integrantes, quiénes vivieron los efectos de la concentración mediática que llevó al cierre del diario El Atlántico primero, y El Argentino después.

Desde La Posta, el surgimiento se presentó por el deseo de hacer periodismo sin patrón. Desde el panel surgió la pregunta, lo que propone el mercado, las grandes empresas de comunicación, ¿es periodismo?.

Mingus estaba lleno, y la palabra circuló entre las experiencias que integraron el panel, como entre los aportes que surgieron desde los asistentes. Las trayectorias personales y colectivas lograron amalgamar aprendizajes de medios pioneros como La Vaca, o La Tribu, con propuestas recientes e inquietudes.

La posibilidad de abrir la palabra, pensar colectivamente no sólo las lógicas organizativas, sino también los contenidos y las estéticas que construyen y transforman los medios autogestionados, tanto como las estrategias de difusión, y la búsqueda o construcción de lectores, fueron el desafío cumplido de una actividad necesaria.

Los lazos solidarios entre experiencias autogestionadas son el capital que nos diferencia de proyectos que corren con la lógica hegemónica. En lugar de competir, nos surge colaborar. “No somos grandes, pero somos un montón” resumió Badenes, y empezamos a visualizar la red cada vez más grande de experiencias que se tejen lejos del horizonte de la rentabilidad.