[#DeCubaALaPosta] “Las adicciones: problema social de la actualidad en Cuba”

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Por Nuria Barbosa León

Muchos especialistas consideran a las adicciones, modificadoras de la conducta de los individuos, como una tragedia de la humanidad por el consumo irresponsable de tóxicos y la aprehensión irracional a fetiches de la sociedad moderna actual con su gran despliegue tecnológico y su incitación al juego, al mercado y a la Internet.

La significación humana de esta catástrofe sería subvalorada si olvidamos los que la sufren en forma indirecta; nos referimos a los cónyuges, padres, hijos, hermanos, familiares cercanos o lejanos, amigos, vecinos, y hasta desconocidos víctimas de accidentes y otros actos de violencia.

Datos actualizados de la Organización Mundial de la Salud plantean que el abuso y dependencia de drogas legales (alcohol, tabaco, infusiones), de prescripción médica (fármacos) e ilegales (marihuana, anfetaminas, cocaína y opiáceos) se relacionan con el 12,4% de los fallecimientos por cualquier enfermedad y el 8,9% del total de los años perdidos por discapacidad.

El profesor Juan Emilio Sandoval Ferrer define a las adicciones como una conducta compulsiva e incontrolable a una sustancia, costumbre o práctica, de tal magnitud que en su ausencia se producen graves reacciones emocionales, mentales o fisiológicas. Foto: Nuria Barbosa León

Debemos destacar que en el mundo el 50% de esta trágica cifra se vincula al consumo de alcohol, produciendo anualmente a 200 000 muertes, 25 000 de ellas por accidentes de tránsito que dejan además 150 000 personas con invalidez física o mental, y a la cuarta parte de los 4 000 trasplantes hepáticos efectuados en un año.

Algo similar ocurre con el tabaquismo, único producto de consumo masivo, legalmente vendido, que mata a la mitad de sus consumidores crónicos.

Daña de múltiples maneras al individuo, a la sociedad y al medio ambiente. Datos estadísticos de organismos internacionales divulgan que cada año mueren en el mundo, por esta adicción, cerca de cinco millones de personas. La mitad de estas muertes ocurren entre los 30 y 69 años, perdiéndose más de 20 años de esperanza de vida. Cada cigarrillo consumido acorta en siete minutos la vida del fumador.

Para el doctor Juan Emilio Sandoval Ferrer, secretario de la Sociedad Cubana de Siquiatría y presidente de la sección de abuso de sustancias, las adicciones se caracterizan por una relación de sumisión ante las sustancias o actividades a las cuales las personas es adicto, que lo hace perder su libertad para saciar su necesidad, cada vez más creciente, hasta padecer síntomas desagradables: emocionales, mentales o fisiológicas.

El también Máster en Ciencias en Siquiatría Social y Sicología clínica, considera que el alcoholismo en Cuba se define como una afección con incidencia en el 4% de la población mayor de 15 años y valorada como drogadicción modelo y portera.

Esas cifras mantienen una tendencia al crecimiento en los últimos años, debido a que se convierte el fenómeno en un problema global, de difícil manejo para los gobiernos locales, con raíces en las tradiciones culturales nacionales y en los modelos de consumo del capitalismo actual. Además, «en nuestro país existe una cierta permisividad hacia el consumo excesivo de alcohol y a veces tolerancia a los estados de embriaguez, pero hay un franco rechazo a la utilización de las drogas ilegales», advierte el profesor de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana.

VARIEDAD DE ADICCIONES

Los cubanos también tienen tradición cultural de ingerir café, algo legítimo, mayoritariamente aceptado y promovido en determinado ámbito social, pero cuando aparecen síntomas de dolor de cabeza, irritabilidad, ansiedad y otros, estamos en presencia de una ingestión excesiva, que puede llevar también a niveles adictivos.

Igual ocurre con el uso de medicamentos por la costumbre indisciplinada de desobedecer las prescripciones de los facultativos y automedicarse.

«Muchos fármacos crean hábitos y lo ideal es consumirlos por el tiempo indicado y bajo los cuidados de los médicos», acota Sandoval Ferrer.

El sicólogo José Antonio Díaz Nóbregas considera que la recuperación a una adicción, llámese tabaquismo, alcoholismo o a otra droga, es un proceso para toda la vida y es recomendable vincularse a un grupo de apoyo como ayuda para mantener por siempre los buenos propósitos. Foto: Nuria Barbosa León

El avance de las tecnologías y las comunicaciones van alejando a los seres humanos de la socialización y de su capacidad de dialogar cara a cara y en el día a día. Aunque ese tipo de comportamiento ya se presenta en Cuba, aún no tiene indicadores alarmantes como en otros países desarrollados del mundo.

Se presentan conductas adictivas incipientes en el uso de las computadoras, los juegos virtuales, los móviles y equipos electrónicos.

Con relativa frecuencia comienza a incidir la adicción al trabajo como aquellas personas que cotidianamente llevan tareas laborales a la casa y pueden llegar a desentenderse a sí mismo y a la familia. «Afortunadamente por nuestras costumbres y hábitos en las relaciones sociales, los cubanos asumimos barreras bastante protectoras hacia la socialización y nos brindamos cariño y amor», resume el médico.