Por Augusto Taglioni, Resumen del Sur
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Pasó una semana del referéndum catalán en el que más de dos millones de personas, entre represión e irregularidades, votaron contundentemente a favor de la independencia de España. En el medio, amenazas, movilizaciones a favor y en contra de la separación e indecisiones de la Generalitat que generaron incertidumbre en torno al futuro de una relación que parece demasiado averiada como para dar vuelta de página. En la previa de la comparecencia del presidente de la Comunidad de Cataluña, Carles Puigdemont, Resumen del Sur entrevistó a Florent Sardou, analista Internacional y Máster en Historia contemporánea Universidad de Toulouse de Francia, quien analizó la crisis entre los independentistas y el gobierno central y las consecuencias que esta situación podría generar en toda Europa.

A una semana de la realización del referéndum, ¿Hacia dónde creés que se dirigirá la disputa entre el gobierno central y Cataluña?

Ayer domingo fue un día importante porque por primera vez se manifestaron los silenciosos en Barcelona con una marcha masiva de cientos de miles personas, algunos dicen 900 mil otros 300 mil, lo cierto es que eran muchos. Esto es algo nuevo porque por primera vez sale lo que algunos llaman “mayoria silenciosa” que quiere que Cataluña siga perteneciendo a España. Hasta ahora los independentistas fueron los que alzaron al voz e hicieron pensar a la gente que vive en España que ellos eran mayoritarios. Hoy en día con lo que esta pasando en las calles de Cataluña, al menos así lo entendemos. Es más difícil y complejo en donde vemos una sociedad bastante partida entre los que quieren la independencia y los que quieren pertenecer en España. Dentro de los que quieren seguir en España podemos encontrar distintos grados de modelo. Cataluña es una sociedad dividida que está discutiendo cómo llevar adelante una independencia real cuando cuenta con una oposición bastante grande de diferentes sectores de la población. Esta semana también marcharon los españolistas, como les dicen, que pretenden defender la unidad nacional de España del que puede surgir otro fenómeno que muchos habían olvidado, es decir, el independentismo catalán puede producir en efecto dominó: un nacionalismo español que puede generar consecuencias bastantes peligrosas a futuro.

¿Hay una postura menos radical del independentismo catalán en los últimos días de cara a la comparecencia de Carles Puigdemont en el Parlamento?

Carles Puigdemont está ganando tiempo, porque si bien después del referéndum la Generalitat ganó la batalla moral producto de la violencia de la policía española, esta batalla moral la está perdiendo por las masivas marchas a favor de la permanencia de Cataluña es España. Es una imagen bastante devastadora para el independentismo porque hasta ahora el mundo, la prensa, daba a entender que los catalanes eran mayoritariamente independentistas. Las últimas marchas han demostrado que la sociedad está mucho más dividida y, además, el papel de los empresarios fue relevante en los últimos días al decidir que las empresas trasladen sus sedes fuera de Cataluña. Esto, obviamente ha puesto en alerta a gran parte de la población y pone en jaque el discurso de Oriol Junqueras, vicepresidente de la Generalitat que siempre dijo que la independencia no generaría ningún costo económico, sino todo lo contrario. Esta decisión de las empresas de marcharse da entender que la independencia que pasa principalmente por lo económico, será difícil. Este es un punto en contra de los independentistas.

¿Y la postura de la Unión Europea?

También, es una mala noticia para los independentistas, porque siempre Puigdemont esperó que después de los resultados tendría a la Unión Europea como mediadora para facilitar de alguna manera una independencia negociada. La Unión Europea tiene una postura firme: no está dispuesta a aceptar la independencia catalana y defiende la unidad de España. Todo estos factores debilitan a algunos partidarios de la declaración unilateral de la independencia que se combina con otra gran fragilidad que está saliendo a la luz en estos días: la heterogeneidad de la coalición independentista en el parlamento que agrupa varios partidos como Juntos por el Sí y la CUP, una fuerza de izquierda independentistas, anti-capitalista y anti-Unión Europea que quiere a toda costa la declaración unilateral. Es decir, son muchas fuerzas políticas que no tienen una sola postura y eso debilita una toma de decisión radical de parte de Puigdemont. A su vez, vimos también algunos asesores de Puigdemont que están pidiendo tiempo para negociar la independencia. Estos factores demuestran que hay bastante incertidumbre en torno a lo que se decida el martes y habrá que ver qué tan unida está la coalición independentista. Por ahora hay indicios de fragilidad.

¿No es momento de revisar el Pacto de Moncloa y pensar algo más parecido a un Estado Plurinacional que pueda procesar todas estas tensiones?

Estoy de acuerdo contigo. Creo que estamos frente a una crisis, y como tal, es una oportunidad para cambiar el modelo. El error de Mariano Rajoy desde el principio fue pensar que una respuesta legalista y constitucionalista es automáticamente la respuesta definitiva cuando surge un problema dentro de la organización de la vida de un Estado. La historia demuestra que una Constitución o una ley están siempre llamadas a modificarse. La constitución de EEUU ha tenido enmiendas, Francia, país democráticos que pudieron desarrollarse y mantener su unidad, es el países con mayor número de constituciones escritas en su historia. Entonces yo creo que una Constitución por naturaleza como forma de convivir dentro de un Estado requiere de una constante adaptación a las necesidades del momento y efectivamente sería bueno que se pueda recuperar el espíritu que presidió a la transición española, pero eso requiere tener hombres de Estado que logren ver los intereses a medio y largo plazo por su país. Temo que por ahora no hay políticos en España que puedan defender más allá de su interés a corto plazo. En el caso de Rajoy, aferrarse a la defensa de la Constitución sin dar ninguna opción de negociación a los independentista me pareció un error, pero él lo vio como una ventaja de corto plazo, porque al presentarse como defensor de la legalidad logró conseguir más apoyo electoral. Yo creo que si Rajoy decidiera adelantar las elecciones a pesar de lo que muchos piensan, ampliaría sus votos dentro de los españolistas.

Hay una cuestión de fondo vinculada a que la Union Europea se ha conformado en base al concepto de Estado-Nacion. En ese sentido, Cataluña y , el País Vasco en su momento, están gritando que quieren un Estado Plurinacional. ¿Qué sería un Estado Plurinacional? Yo lo veo como una Confederación o libre asociación entre Estados soberanos que puedan recuperar su independencia en cualquier minuto. Entonces, ¿cómo hacer para encontrar una estructura política que sea vigente en España? todo apunta en que la solución sería avanzar en un Estado Federal, que lo es pero no lo dice, que resuelva por un tiempo la cuestión catalana. Algunos piensan que si se avanza en este modelo federal, seria una puerta abierta para que en algunos años más Cataluña pueda independizarse de manera legal. La Unión Europea es una estructura supranacional sostenida por Estados Nacionales y, con Cataluña muchos se preguntan si estamos viviendo el final del Estado-Nacion como entidad territorial pertinente. Cataluña en sí mismo es una región y muchos ven que lo que demuestra esta problemática con Cataluña es una tensión entre lo intra-nacional y lo supranacional, en el medio está el Estado Nacional con todas sus tensiones y contradicciones que los europeos deberán analizar cómo resolverlo. ¿Qué queremos? Una Europa formada por Estados Nacionales potentes, en este caso impidiendo el sueño de una Europa Federal en el que la región como territorio, seguramente más pertinente para hacer funcionar la Unión Europea. Son muchas preguntas. Lo cierto es que la situación en Cataluña demuestra la crisis del Estados Nacionales en Europa.

¿La crisis de los Estados Nacionales es parte de la crisis económica que estalló en Europa en 2011?

Muchos dicen que el origen de los problemas de la crisis entre el gobierno central español y Cataluña, nace finalmente en 2010 cuando el Tribunal Constitucional de España retoca algunas disposiciones del estatuto catalán que había sido decidido en 2006 por el PSOE. Muchos se olvidan el efecto de la crisis en Europa que fue particularmente grave en España en donde han aumentado los problemas sociales, la desigualdades, la desocupación que sigue alta a pesar de una leve mejoría. Yo creo que la crisis del 2008 es fundamental para entender lo que está pasando hoy con Cataluña. Esa crisis económica tan fuerte de alguna manera ayudó a los independentistas en el sentido que el gobierno de Rajoy, el POSE antes también, aplicó una serie de políticas austeridad muy fuertes que terminaron fortaleciendo el discurso de los independentistas. Esto explica el auge del independentismo porque históricamente, y eso explica también porque entre los independentistas tenemos partidos de izquierda y de centro-derecha , es que en Cataluña siempre se intento mantener el Estado de Bienestar. El Estado de Bienestar catalán es un componente importantísimo de la causa independiente. Los catalanes, más que otras regiones, se defiende fuertemente esta idea de Estado, con lo cual el independentismo crece con la crisis social.

El otro día estaba leyendo al historiador francés Pierre Rosanvallon que escribió el libro “La sociedad de los iguales” que reflexione sobre la democracia y asegura que esta crisis económica va desarrollando la idea del “salvase quien pueda” y que detrás de todo esto también es interesante ver que muchos consideran que este afán de muchos catalanes por separarse está basado en algo así como que los catalanes no quieren pagar más para los pobres de España y por eso quieren quedarse con su riqueza. Y esto demuestra, según el autor y yo estoy de acuerdo, que estamos en espacio social cada vez más fracturado y este individualismo promovido por el sistema actual también encuentra sus efectos en términos políticos. El caso de Cataluña es interesante compararlo con lo que ustedes tienen en Argentina y que también se refleja en Chile que está relacionado con los guetos de los ricos, es decir, cuando surge un problema no prima la solidaridad, sino el sálvese quien pueda, y en el caso de Cataluña, a pesar de contradecirse con la idea del Estado de Bienestar que se promueve, lo que termina pasando es que quieren quedarse con su propia riqueza. Los ricos quieren vivir entre ellos, eso es realidad social y política. Todos los movimientos autonomistas que actúan fuerte en Europa hoy en día, ya sea Escocia, la Liga del Norte en Italia o Cataluña son siempre regiones ricas en términos económicos. Nunca se habla de movimientos independentistas que son pobres, es para estudiar y verlo con detenimiento. La crisis económica y la desaparición del Estado de Bienestar disminuyendo las garantías y protecciones colectivas eliminando el concepto de solidaridad también pueden explicar que entidades políticas o étnicas quieran irse de un conjunto; abandonaron la idea de solidaridad de un Estado-Nacion y clave para el Estado de Bienestar nacido en Europa entre las décadas del 50-60.

¿Puede la Unión Europea afrontar semejantes desafíos?

Doble desafío para la Unión Europea. Primero es decidir a nivel micro-político cómo fortalecer la democracia en donde la gente pueda participar localmente y qué lugar tienen las regiones frente a un Estado-Nación. En segundo lugar, en términos macro-político el desafío es cómo garantizar que el bloque europeo pueda ser un actor global de peso al igual que Estado Unidos y China. Para esto tiene que mejorar las decisiones y permitir mayor integración dentro de las instituciones europeas y entre los Estados. Es difícil, hay una demanda de mayor democracia y de más identidad que es la base de todo discurso nacionalista. Al mismo tiempo estamos en un mundo global donde se multiplican las amenazas externas. Hay mucha incertidumbre pero lo que está claro es que se vienen momentos efectivamente difíciles.