Desde la Asociación Argentina de Actores, en consonancia con lo que viene reclamando la Asamblea en Defensa de la Cultura Pública, piden que el gobierno municipal cumpla con la normativa vigente, y sostenga la Comedia Municipal. Enviaron dos cartas documentos y recurrieron al Concejo Deliberante, pero el municipio sigue sin cumplir con lo que establece la ordenanza.

 

Félix Bello, delegado regional de la Asociación Argentina de Actores, en diálogo con La Posta explicó: “Nosotros primero fuimos a la comisión de educación y cultura del concejo deliberante, que preside Cristian Azcona, para intentar obtener una respuesta de la secretaría de cultura, y expusimos la situación, acompañando con una nota. Como no tuvimos ninguna respuesta mandamos una carta documento a la Secretaría de Cultura, que tardó dos meses en contestar y luego contestó diciendo que no había dinero”.

 

Bello, deja en evidencia que más allá de lo que expone argumentalmente en respuestas a las cartas documento, el suprimir la comedia municipal es una decisión política: “Nosotros sabemos que en el balance general de la municipalidad, la comedia municipal no significa nada, el no hacerla es una decisión política. Quizás moleste que se llame Nachman – Conti, que son nombres de detenidos desaparecidos de la ciudad, yo no puedo saber lo que piensa esta administración, lo que sí se, es que están destruyendo la cultura marplatense”.

 

La pelea que realiza la Asociación argentina de actores y la Asamblea en defensa de la cultura pública no sólo es por proteger los puestos de trabajo, y el acceso universal a la cultura: en este caso, se remite también a algo tan fundamental como exigirle a Estado que cumpla con las normas. “Después de esto fuimos al defensor del pueblo y desde la defensoría enviamos otra carta documento más donde respondieron prácticamente lo mismo. Es una ordenanza municipal, votada de forma unánime en el concejo deliberante cuando el actual intendente era concejal, y el mismo acompañó con su voto la reapertura de la comedia, y el municipio tiene la obligación de sostenerla” cuenta el director de teatro.

 

El avasallamiento a la cultura no es una cuestión de números. Es un intento por adormecer las conciencias. Es eliminar cualquier dispositivo social que ayude a pensar, como lo hace el teatro. “Estamos en una situación complejísima a nivel social, hay que decirlo, pero también estamos en una situación muy compleja a nivel cultural. Tenemos un municipio de espaldas a quienes generan cultura en los barrios, no sólo con los artistas profesionales, sino a quienes están formándose en distintas artes y también a la cultura como construcción social. Nos parece no sólo detestable sino también aberrante esto de ver a una gestión que desmantela los dispositivos culturales y pone trabas a la cultura, buscando que no exista más. Si es lo que quieren, no lo van a lograr, no lo vamos a permitir” concluye Bello.