Diego, amigo del joven atropellado y fallecido el domingo, contó cómo fue el hecho: “Nos habíamos caído de la moto y nos vinieron a ayudar. Yo me negué a pensar que lo había arrastrado sin darse cuenta, lo busqué y llamé a todo el mundo pensando que había quedado perdido”. Mirá el doloroso testimonio completo.

Más allá de su acompañante, Diego Parisotti era el gran amigo de Nahuel Barragán. Se conocían desde la primaria y desde los 12 años eran muy amigos: “Habíamos estado juntos toda la tarde con un amigo de Córdoba. Ese día compartimos un ‘te quiero’, un ‘te amo amigo’. Fue un gran día que no puedo creer”, detalló con un nudo en la garganta.

Juntos, iban en la moto y volviendo a su casa: “Íbamos despacio, hablando. Nos caímos pero estábamos bien. Es más, un chico vio esa caída y se acercó a ayudarnos, y lo último que dijo Nahuel fue que estaba bien. Y de repente se escuchó un auto acelerar. Cuando me di vuelta a verlo, no tuve tiempo, pasó y lo atropelló por el lado del conductor”.

En su relato, Diego manifestó que el chico que los estaba ayudando también fue golpeado pero el impacto mayor fue el de Nahuel: “Le rompió el parabrisas y él no tuvo ni un intento de frenar. Yo no entendía que se lo había llevado, no pensábamos que lo había arrastrado así; empecé a buscarlo, a llamarlo a él y también a la familia. Lo buscábamos con vida pensando que se había pedido”.

El dolor se apodera de su relato. La tristeza y la desazón se suman al sufrimiento de un amigo que vio cómo un conductor alcoholizado se llevaba a su par. Pero la ira no se suma. “Le deseo que viva mucho tiempo y cargue con lo que pasó, nada más”, dijo sobre el militar que lo atropelló. Por el momento, la Justicia se encarga del resto: sigue detenido.