Por José Luis Zerillo, abogado, docente de la Facultad de Derecho, Director del Centro de Estudios Políticos Encuentro y dirigente de Nuevo Encuentro.

Un fantasma recorre Mar del Plata. El que se impone todos los años por sobre una discusión seria y profunda del transporte público de pasajeros, y es la de cuál será el porcentaje de aumento del boleto y cuando se llevará adelante el mismo. Atrás quedarán las discusiones sobre sus recorridos, la implementación de boletos combinados, la accesibilidad al servicio, la extensión de coberturas a las zonas rurales y semi rurales hoy abandonas a su suerte, entre muchos otros temas.

De todos los incumplimientos que podemos dar cuenta en el uso del transporte como ser las frecuencias de recorrido, hasta cuestiones mucho más elementales como el aseo y mantenimiento de las unidades; sin lugar a dudas la ausencia en la obligación que establece el pliego de bases y condiciones de realizar las llamadas encuestas de satisfacción, es una falta que impide comprobar la calidad del servicio, los grupos sociales que más la utilizan y el rol del mismo en la comunidad.

Desde nuestro lugar, cubriendo la ausencia del deber empresarial, mediante una encuesta de percepción realizada por el Observatorio Político, Económico y Social perteneciente al Centro de Estudios Políticos Encuentro que tengo el orgullo de dirigir; a partir de informes de producción propia, podemos sostener que el 63,5 % del conjunto de la población del Partido de General Pueyrredon utiliza de forma regular o esporádica el transporte público de pasajeros, donde las mujeres, los jóvenes y las personas desocupadas son quienes más hacen uso del sistema. En este punto, el mismo estudio indica que del universo de los trabajadores desocupados el 85% de los mismos usa para movilizarse el trasporte público de pasajeros.

Esto nos indica que tomemos el segmento poblacional que tomemos, ninguno da un porcentaje tan alto de utilización del transporte de público de pasajeros, lo que nos permite comprender la dimensión del impacto que cada aumento del boleto implica para uno de los segmentos poblacionales más vulnerables de nuestra comunidad.

Encuestas de este tipo nos deben servir para direccionar la política pública en lo referente al transporte público de pasajeros, herramienta con la que hoy no contamos de forma institucional por el incumplimiento empresarial y la desidia de contralor del Estado.

Por otra parte, tal como fuera uno de los compromisos de campaña asumidos por Unidad Ciudadana, resulta imprescindible la creación de un Consejo Local de Transporte, que permita una gestión democrática y participativa de uno de los servicios públicos de mayor incidencia en la calidad de vida de la población de Mar del Plata y Batán, y en el cual participen activamente todos los actores involucrados.

La creación de un ómnibus que cubra la ruralidad y semi ruralidad del Partido de General Pueyrredon que fuera propuesta elevada por nuestros equipos técnicos, merece una discusión en el debate por venir.

Sostenemos así, que existe el derecho y el deber de internalizar de parte de todos los actores que hacen al sistema de transporte público, esto es usuarios, empresarios y el propio Estado, que el servicio, sus frecuencias, el trazado de las líneas y el precio del boleto son parte de la política pública del estado, pertenecen a este, y desde ese rol es quien concesiona el servicio a empresas prestarías que no son sus dueños, ya que su única propiedad pasa por las unidades utilizadas para el trasporte público.

Es por ello que, ante un nuevo pedido de aumento del boleto, y próximos al vencimiento de las concesiones actuales de la línea de colectivos a ocurrir el año próximo, resulta imprescindible que sea el Honorable Concejo Deliberante quien tome cartas en el asunto y proceda a generar los consensos necesarios para abrir la discusión sobre qué tipo de transporte tenemos y qué tipo de transporte queremos.