Rubén sigue sin poder entender las resoluciones de la justicia argentina. Luego de que beneficiaran en más de una oportunidad al genocida responsable de la desaparición de su padre, vuelven a ayudarlo con la prisión domiciliaria. “No puedo creerlo”, sostuvo en diálogo con La Posta.

Fueron años de lucha y pelea. Acompañó a su padre Jorge Julio López hasta el final…. su segundo final. Porque cuando nuevamente tuvo que enfrentarse a las fuerzas más oscuras del país, volvió a desaparecer. La segunda ocasión fue mientras se desarrollaba el juicio que dictaría la hoy paradójica prisión perpetua para el genocida Miguel Etchecolatz. Y su hijo siempre estuvo a su lado.

Hoy, tiene que regresar a ese tiempo oscuro y enfrentarse nuevamente con la impunidad: “Tengo mucha bronca y dolor“, dijo en diálogo con La Posta, al enterarse de la prisión domiciliaria que se otorgó a Etchecolatz, que residirá en la ciudad. “No puedo creerlo”, sostuvo incrédulo a la vez que cuestionó duramente a los jueces.

Su batalla sigue, incluso luego de que hace dos meses perdiera a su otra pata: su mamá.

Pero su voz no será la única: “Con un genocida en el barrio, todos/as estamos en peligro. El único lugar para un genocida es la cárcel común, perpetua y efectiva”, declararon desde HIJOS Capital, otro de los organismos que sigue peleando. “Lamentable”, calificó la Decana y docente de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata, Florencia Saintout, quien agregó el dato de que que Etchecolatz acumula 6 condenas por delitos de lesa humanidad -entre los que se cuentan homicidios, torturas, privaciones ilegítimas de la libertad y robo de bebés- y está siendo investigado en otros procesos.

Un último punto a destacar: dicho represor se encuentra entre las personas declaradas no gratas en Mar del Plata, que a su vez fue propuesta como “ciudad libre de genocidas”.