Uno de los “furores” de este verano marplatense es la mega-anunciada y promocionada “playa pública” que instaló la Provincia de Buenos Aires en la playa de Constitución (mas específicamente abajo del Museo MAR). A muchos vecinos que solemos ir a esa playa no nos hizo mucha gracia que la promocionen como parte de una campaña de “más espacio público” ya que, desde que empezó a acumular arena hace mas de 10 años, esa playa siempre fue “pública”.

 

Hay que reconocer que actualmente es un éxito y siempre está repleta (salen colectivos gratis del centro que traen a los turistas hasta acá), pero las cosas por su nombre; eso NO es una playa pública, sino un balneario privado gratis.

 

Mas allá de la semántica, a cientos de familias marplatenses que siempre fuimos ahí, y no tenemos ganas de hacer una cola de 9 a 10 para conseguir una sombrilla gratis.

 

Sí, abre a las 10 de la mañana y Sí, antes que abra no podes instalarte porque tiene el espacio demarcado con soguitas y guardias de seguridad que te invitan a retirarte.  Si vas con tu lona, sombrilla o pareo no podes usar la “playa pública”, no nos quedó otra que aprender a compartir y desplazarnos a la mitad de la playa que quedó realmente pública.

 

Hoy sin embargo, y dado el éxito de la propuesta, empezaron a tomar medidas para desplazar a esas familias (vaya uno a saber donde) y agregar más sombrillas con más soguitas demarcadoras y más guardias que te invitarán a retirarte.

 

No sólo nos sentimos inexistentes, lo que muchos nos tememos, y que ya está circulando “por ahí,” es que esto es un paso previo a que ese balneario “gratis” sea el comienzo de un balneario “no gratis” en los próximos años (sí, sería de un cinismo digno del Alcalde Diamante agarrar una playa pública, promocionarla como “playa pública” y convertirla en balneario privado, pero si algo aprendí en 40 años es que por estos pagos la realidad siempre supera a la ficción).

 

De hecho, el servicio “gratis” lo está prestando una concesión que le cobra a la Provincia cada centavo de cada sombrilla que le “presta” a cada turista cada día. Nuestro reclamo no es muy tirado de las patas, a esta altura con que nos dejen una parte de la playa realmente pública como para ir a la hora que uno quiere a donde quiere (así se va a la playa en el resto del mundo, la idea de mega-comodidad es sólo Argentina) ya nos conformamos. Si esto no pasa, replicarán lo que hacen el resto de los balnearios; usurpar el espacio público y cagarse en nosotros.

*Por Pedro Daleo, vecino.