Waikiki es otra de las playas donde la gobernadora provincial no se saca fotos para que no se note el estado de abandono. La escalera que más se utiliza para la afluencia de público, parece una trampa mortal. Los guardavidas de la zona, para evitar accidentes, colocaron una bandera roja, señalizando el peligro. 

 

María Eugenia Vidal “inauguró” una playa pública que ya era pública, tras agregar unas sombrillas sin arancel, pero emulando la disposición del espacio que realizan los espacios de playa con concesión para explotación comercial. Lo que no mostró en la foto, es el estado del resto de las playas públicas de la ciudad, sumidas al abandono por parte del Estado que debería protegerlas, y garantizar servicios básicos de accesibilidad, limpieza y sanitarios.