Por Agustín Victorel.

Extraña postura la de quienes defienden la República, la Democracia y todas aquellas atribuciones epistolares con las que se enseñorea “La Gran Civilización Occidental”.

En Venezuela han asesinado a Tomás Daniel Lucena Briceño, diputado del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), quien había sido electo como representante en la Asamblea Nacional Constituyente del municipio Escuque en el estado Trujillo. Según narran los medios venezolanos, dos motorizados (parece ser que no eran motochorros) lo interceptaron y uno de ellos le asestó 6 disparos, para luego darse a la fuga rápidamente. Ante tal descripción, no hace falta hacer muchas elucubraciones para dilucidar el objetivo de quienes perpetraron el hecho.

Delcy Rodríguez, presidenta de la citada Asamblea, repudió este hecho macabro y lo tildó de “sicariato político”.

Hay que recordar que el 1 de diciembre de 2017, el gobierno venezolano y la oposición, en Santo Domingo (República Dominicana), comenzaron una ronda de diálogo para tratar de acordar diferentes posturas. En este proceso, más allá de los avances que reconocieron desde ambas partes, el 15 de ese mismo mes decidieron que precisaban más tiempo para llegar a un acuerdo, por tal motivo, lo pospusieron para el 11 de enero de este año.

Ya se han reanudado las conversaciones, son a puerta cerrada, por ende, como explicó el presidente dominicano (Danilo Medina) al cierre de las reuniones del mes pasado, hasta que “no se aborde el conjunto total de los temas y se llegue a un acuerdo o desacuerdos sobre ellos, no podemos anunciar ninguno, porque de un tema depende el siguiente”.

La muerte del constituyente de Escuque está en proceso de investigación, pero si en un período donde se intenta llegar a un arreglo por vías pacíficas, la violencia va demostrando poder en las calles, sabemos que la vocación de diálogo no es propia de esos republicanos de buenos modales, a quienes les conviene el caos para mostrar al mundo la insensibilidad de Maduro y sus lacayos.

¿Por qué no se ha puesto el grito a los cuatro vientos sobre este lamentable suceso? Porque la democracia sólo es un medio para alcanzar el poder, porque las leyes de convivencia las utilizan siempre y cuando sean funcionales a sus intereses. Las paradojas de la subjetividad moral occidental.