Los sindicalistas que participaron de la cumbre que armó el gastronómico Luis Barrionuevo en Mar del Plata manifestaron su oposición al Gobierno. En un duro comunicado reclamaron la derogación de la reforma previsional, reivindicaron las paritarias libres y sin techo, y rechazaron el megadecreto de Necesidad y Urgencia que Mauricio Macri dictó el 11 de enero que entre muchas cosas que afectan a los trabajadores dejó sin efecto la inembargabilidad de las cuentas sueldo.

El almuerzo fue organizado por el representante de gastronómicos, Luis Barrionuevo, y convocó a los referentes de las 62 Organizaciones Sociales y Peronistas. Entre ellos estuvieron Hugo Moyano(Camioneros), Sergio Palazzo (Bancarios), Jorge Piumato (Judiciales) Omar Plaini (Diarios y Revistas), Horacio Valdez (Vidrio y Afines) y dos triunviros de la central obrera: Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña.

El encuentro dejó como resultado la confección de un contundente documento en el cual se refirieron al gobierno de Macri como “un gobierno de CEO’S directores, accionistas, dueños de empresas nacionales y multinacionales”. Además, acusaron a los funcionarios de asumir “sus cargos con total desparpajo conservando acciones e injerencias en sus empresas y beneficiando claramente de manera ostensible sus propios intereses”.

Asimismo, advirtieron que el objetivo de Cambiemos en sus dos años de gobierno fue “hacer perder el poder adquisitivo de jubilaciones y salarios, condonar y blanquear las deudas de los evasores, rebajar el sueldo de jubilados, pensionados y programas sociales, llenar las góndolas argentinas con productos extranjeros que conspiran contra el trabajo de los argentinos, endeudar el país de manera inaudita y hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres”.

Bajo el título “Quien quiera oír que oiga”, los dirigentes sindicales apuntaron que “para la construcción de un relato desde un lugar confortable se necesita un enemigo” y subrayaron que para el Ejecutivo nacional “todo aquello que se opusiera era el pasado, era el peronismo, eran los sindicatos, mezclando en la comunicacion situaciones de funcionarios, sindicalistas y algunos (por cierto, pocos) empresarios investigados por corrupción”.

En esa línea, acusaron al Gobierno de buscar “solo la deslegitimación de las organizaciones sindicales ante la sociedad para avanzar con rapidez sobre el salario y las condiciones de trabajo”.