El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº4 anunció que comenzará el 9 de febrero el juicio por el femicidio de Diana Sacayán, ocurrido en octubre de 2015. Hay dos audiencias más fijadas en el caso: el 14 y 16 del mismo mes. En representanción del Ministerio Público Fiscal intervendrá el fiscal Ariel Yapur y el único acusado por el hecho Gabriel David Marino, de 25 años.

Según el requerimiento de elevación a juicio realizado por los fiscales Matías Di Lello y Mariela Labozzetta, Marino, junto a otro hombre (que no se encuentra en esta etapa procesal) asesinaron a Sacayán en el interior del departamento de la avenida Rivadavia al 6700 entre el sábado 10 y el domingo 11 de octubre de 2015.

En su indagatoria, Marino reconoció que había conocido a Sacayán en el marco de un tratamiento por adicciones y que había tenido un par de encuentros sexuales con ella pero negó haberla matado. Según la versión que dio en su indagatoria, llegó al departamento aquél día y allí había otro hombre con el que la víctima habría discutido. En ese momento, Sacayán habría sacado un cuchillo, el hombre se lo habría arrebatado y la habría apuñalado

Para los fiscales que intervinieron durante la etapa de instrucción, el contexto y el modo en el que se produjo el hecho permitieron suponer que el homicidio estuvo motivado “por su condición de mujer trans y por su calidad de miembro del equipo del Programa de Diversidad Sexual de INADI, impulsora de la lucha por los derechos de las personas trans, líder de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays y Bisexuales (ILGA) y dirigente del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL)”.

Sostuvieron que Marino llamaba por teléfono a Sacayán, la contactaba por Facebook e iba seguido a su departamento. Incluso, ella lo presentó a sus compañeras y amigas como su novio. Consideraron, entonces, que el acusado ingresó al círculo íntimo durante el último mes de su vida y que esa circunstancia le facilitó el acceso a la vivienda la noche del homicidio.

Travesticidio y crimen de odio

Los fiscales explicaron que la identificación del género de una persona (para delimitar el encuadre de la conducta prevista en el inciso 11 del artículo 80 del Código Penal sobre los homicidios cometidos por un hombre contra una mujer mediando violencia de género) debe hacerse en función de su identidad de género. Por ello, es que el término “mujer” incluye también a las personas travestis, transexuales o transgénero que tienen una identidad femenina.

Explicaron que el inciso 11 abarca una modalidad específica de femicidio que es la llamada “travesticidio/transfemicidio y es la que pretende visibilizar la particular violencia que sufren las travestis y mujeres trans.

Con respecto al odio, indicaron que el primer indicio para establecerlo es el alto grado de violencia con que los autores perpetraron el crimen y “los signos de ensañamiento que exceden claramente la mera intención de matar”. Recordaron que fue apuñalada, amordazada, atada de pies y manos, golpeada, con puños y objetos contudentes y hasta pateada. Luego, repasaron la indagatoria de Marino donde se evidenciaron “prejuicios que albergaba hacia las personas travestis y homosexuales”.