Sucedió ayer por la tarde en el barrio porteño de Mataderos, cuando una grúa colapsó sobre una casa en momentos en que intentaba instalar una pileta en el patio, pasando por encima del techo con su brazo hidráulico, lo que provocó la destrucción casi total del inmueble. Cinco operarios y la dueña de casa resultaron heridos.

Pocas veces se dan este tipo de situaciones en las que se pasa de un momento sumamente agradable para una familia como la instalación de una piscina, a uno tan desastroso y triste como la destrucción casi total del hogar. Todo en un mismo instante.

El hecho sucedió pasadas las 15 en calle Saladillo al 2600 del barrio de Mataderos. Según precisaron las fuentes, el objetivo era trasladar la pileta desde la calle hasta el fondo de la vivienda, pasándola por sobre el techo.

Sin embargo, por causas que se investigan, la grúa se desbalanceó e impactó contra el techo. El vehículo quedó de costado sobre dos volquetes que impidieron su vuelco completo, lo que hubiese ocasionado un daño mayor.

Cinco operarios del vehículo sufrieron diversas heridas y fueron trasladados a los hospitales Piñero y Santojanni, confirmó Alberto Crescenti, titular del SAME. Fueron dados de alta rápidamente, excepto uno de ellos, de 36 años, que tuvo fractura de tibia y peroné y será derivado a otro centro de salud cubierto por su ART.

En tanto, la dueña de la vivienda, que se encontraba en el lugar supervisando las tareas, sufrió un traumatismo de hombro y también debió ser hospitalizada, aunque fue dada de alta a las pocas horas.

De acuerdo a las primeras hipótesis, el incidente se habría originado cuando cedió una de las patas hidráulicas laterales, cuya función es extenderse para contrapesar la carga que eleva la grúa. Tampoco se descarta un error de cálculo en el contrapeso entre la pileta y el vehículo.

Jorge Taddei, vecino y padre de Wanda Taddei, la joven que murió en 2010 tras ser quemada por su pareja, el entonces baterista de Callejeros, Eduardo Vázquez, señaló que la familia dueña del chalet “está destruida”.

“Pasaron de una alegría tan grande como tener una pileta a una desgracia. Fue dentro de todo con suerte porque no hubo muertos y si no hubieran estado los contenedores la grúa habría partido por completo la casa”, expresó el hombre, quien le ofreció alojamiento a los dueños de casa mientras duren las reparaciones.