A un mes del comienzo de la prisión domiciliaria del represor en Mar del Plata, desde el colectivo Vecinos sin Genocidas activaron un ‘ruidazo’: bandas llevaron música y dieron color a una tarde con memoria, verdad y sobre todo, en busca de justicia.

Cientos de personas asistieron a la cita del Bosque Peralta Ramos que desde hace 30 días no es el mismo. La llegada de Miguel Etchecolatz implicó que algunos vecinos se organizaran en grupos que a su vez formaron actividades como la de este lunes.

Acompañados de organizaciones sociales, políticas, gremiales, estudiantiles y de derechos humanos, los músicos y artistas convocados desarrollaron un festival que llevó el nombre formal de ‘ruidazo’ para molestar simbólicamente al represor que descansa tranquilamente en su casa, lejos de la cárcel.

“Si tiene que ser en Mar del Plata, que sea en Batán”, volvieron a gritar los manifestantes con una consigna que expresa la intención de que el genocida no disfrute de la domiciliaria sino que sea enviado a una prisión común donde pueda cumplir con las seis perpetuas que lleva sobre su hombro.

“Este lugar perdió la paz que tenía y la tranquilidad característica. Ahora está llena de gendarmes, y se suman más genocidas”, reclamaron los vecinos que junto con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo recorrieron la zona y sembraron de memoria el lugar elegido por los ‘viejitos malos’.