Los números oficiales hablan de una afluencia turística que superó los 290.000 visitantes. Quienes optan por una escapada de fin de semana, mayoritariamente lo hacen en autos particulares y esto genera que el parque automotor de la ciudad se multiplique exponencialmente.

Las zonas más complicadas, son el microcentro, y la costa, durante el día. En el afán por llegar a la playa a como dé lugar y evitar pagar estacionamientos arancelados, la gente deja el auto “en cualquier lado”.

Recorriendo la costa, se vieron autos sobre los parquizados divisorios del Boulevard Marítimo Patricio Peralta Ramos, ocupando paradas de colectivos y taxis. Nada de esto fue respetado, y quienes querían acceder a las paradas debían sortear a los autos que las tapaban.; aún con los elementos que cargan quienes van a las playas: reposeras, heladeras plásticas, sombrillas y grandes bolsos. La gente con sus petates esquivando los autos de la parada generó postales de la incomodidad ante la ausencia de agentes que controlen y ordenen el tránsito en la ciudad.

Quien recorre la zona manejando, debe estar atento a esquivar los vehículos en doble fila, y también prestar especial atención a quienes, muchas veces bajo la sugerencia de algún cuidacoches, estacionó en alguna vereda señalizada con la respectiva prohibición. “Me dijo el cuidacoches que lo deje acá”, señaló un hombre que terminaba de estacionar frente al casino, al ser preguntado por esta cronista. Escudados en la voluntad de un tercero, deciden ignorar las reglas de tránsito que tienen la obligación de conocer para contar con el carnet habilitante. El cartel es claro y señala prohibido estacionar.

Lo curioso, es que el quebrado municipio no se percató de la oportunidad de recaudar en un intento por además garantizar el cumplimiento de las normas de tránsito. Esta ausencia total del estado en materia de control, no sólo generó un completo caos vehicular, sino que desaprovechó la posibilidad de reunir una importante suma de dinero, de ese que tanta falta le hace al municipio para cumplir con sus obligaciones mínimas.