El aborto legal sigue siendo una deuda de la democracia. Tras la aprobación de la Ley de matrimonio igualitario y la de Identidad de género, afianzada la ley de divorcio y los cambios en el código civil que reconocen en la conyugalidad plenos derechos, con un desfile de feministas dando cátedra en Intrusos, y misoprostol como la palabra más buscada en google, el movimiento de mujeres tiene muy en claro que la sociedad está preparada, y las legisladoras y legisladores deben hacerse cargo de tratar el tema en el congreso. A trece años de la creación del primer proyecto de ley de la mano de la campaña “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal seguro, y gratuito para no morir”, hoy se realiza un pañuelazo en el congreso y en todo el país. En mar del plata, la cita es a las 18 hs en San Martín y Mitre.

Señorita Bimbo visitó el programa de Jorge Rial con un pañuelo verde al cuello. Ese día dijo misoprostol en la pantalla, y la palabra estalló como la más buscada en google en toda la semana. La Corte Suprema de Justicia de la Nación ya se expidió, hace años sobre la Interrupción Legal del Embarazo. Ya existen protocolos pre y post aborto. Está la experiencia del Socorro Rosa con mujeres que acompañan en la práctica de aborto con pastillas. Falta la ley que saque definitivamente al aborto en la clandestinidad para que ninguna mujer mas muera por consecuencias de abortos inseguros o mal practicados.

En la Argentina se calcula que se practican 500.000 abortos anuales. La cifra es una estimación de acuerdo a tratamientos post aborto en centros de salud, y se producen cerca de 200 muertes por complicaciones de abortos mal practicados. El manual de aborto con pastillas elaborado por “Lesbianas y feministas por la descriminalización del aborto” y la experiencia de las líneas telefónicas socorristas en todo el país, redujeron exponencialmente las complicaciones brindando información científica, avalada por la Organización Mundial de la Salud, de forma clara y accesible. De todos modos, las clínicas que practican abortos quirúrgicos de forma clandestina son un negocio rentable, que desde siempre supo enriquecerse con la doble moral de quienes públicamente condenan la práctica, pero desde su lógica, pagan “para que le saquen la vergüenza del vientre a la nena”.

En estos años de feminismo aprendimos muchas cosas. Aprendimos a mirar a otros países donde el aborto ya es legal, y donde se demostró que las prácticas bajan cuando no hay clandestinidad. En países como España o Uruguay, los abortos se redujeron casi en un 60% con el Estado acompañando la decisión. La prohibición nunca evitó la práctica, sólo la expulsa a la marginalidad, aumentando los riesgos para la salud. El aborto es un tema de Salud Pública.

La discusión moral está saldada: la Iglesia dijo que peligraba la familia con la ley de divorcio y quedó evidenciado que familias diferentes existieron siempre, y que la ley sólo transformó el acceso a derechos de quienes ya habían reestructurado sus formas convivenciales y amorosas. Quien no esté a favor del aborto no deberá practicarlo sólo porque la ley lo habilite, como el matrimonio igualitario no obligó a todos los hombres a casarse con hombres ni extinguió a las parejas heterosexuales. Simplemente se busca reconocer la libertad de cada persona de decidir sobre su propio cuerpo. El mundo no se acaba cuando la iglesia se enoja, y ésta bien podría enojarse más con los pedófilos de sotana y los genocidas a los que le da la comunión, que con las mujeres que interrumpen embarazos no deseados, huyendo de la maternidad forzada. De todos modos, más allá de la ICAR, las formas de vivir la fé son diversas, y ya hace muchos años existe un grupo denominado “Católicas por el derecho a decidir” que integran la campaña por el derecho al aborto legal.

En Mar del Plata, a las 18 hs en San Martín y Mitre, el movimiento de mujeres y de la diversidad va a estar visibilizando que el momento de que el congreso transforme en Ley el aborto legal es ahora, con una intervención serigráfica en la que se estamparán pañuelos y remeras con el logo de la campaña.