Se trata del exfiscal, condenado a perpetua por seis crímenes y asociación ilícita en la causa que lo tuvo como principal sospechado y cabeza de la Concertación Nacional Universitaria (CNU). Un listado del Gobierno con presos que podrían irse a sus hogares lo beneficiaría.

Las condenas se pasan por alto. La idea de que el Poder Ejecutivo no se involucre con las resoluciones judiciales y el accionar de este poder, lejos ha quedado. El beneficio de prisión domiciliaria vino a romper con años de juicios por la verdad que llevaron tras las rejas a los peores y más desalmados represores. Tal es el caso de Miguel Etchecolatz, que continúa disfrutando del aire libre en el Bosque Peralta Ramos, a metros de hijos e hijas víctimas de sus torturas.

Y la pata civil, una de las que más costo judicializar y condenar, hoy también cae en ese beneficio: el exfiscal federal Gustavo Demarchi fue condenado a prisión perpetua por seis asesinatos y por asociación ilícita en la causa por los crímenes cometidos de la mano de la Concertación Nacional Universitaria (CNU), y esta medida lo alcanza.

No fue al azar, sino que el Gobierno elaboró una lista de más de mil detenidos que el Servicio Penitenciario Federal (SPF) le envió en enero para que los liberaran. La misma fue entregada a diversos jueces para que analicen la posibilidad de otorgarles el beneficio de la prisión domiciliaria.

Jorge “El Tigre” Acosta, los también represores de la ESMA Carlos Capdevilla, Antonio Pernías y Adolfo Donda (tío y apropiador de la diputada nacional Victoria Donda), son otros de los ‘tocados’ por dicho beneficio.