Hoy comienza el juicio por los ataques neonazis en la ciudad. El mismo se desarrollará en el Tribunal Oral Federal N°1 y estará a cargo de los jueces Roberto Falcone, Mario Portela y Néstor Parra. Hay 8 imputados,  acusados por amenazas, ataques contra inmuebles, lesiones y por conformar una organización para imponer ideas por la fuerza y propagar proclamas discriminatorias.

 

Los acusados son ocho jóvenes de entre 18 y 28 años, que formaban distintas agrupaciones que orbitaban alrededor de Carlos Pampillón, quien cumple una probation también por crímenes de odio. “La violencia no tenía como fin únicamente infligir un daño a una persona particular, sino que el hecho trascienda hacia otros que pudieran pertenecer al mismo espacio, o colectivo de personas”, sostuvo el Ministerio Público Fiscal.

 

La investigación de la causa estuvo a cargo de los fiscales de instrucción Laura Mazzaferri y Nicolás Czizik. Por su parte, el fiscal general ante la Cámara Federal de Apelaciones, Daniel Adler, sostuvo las acusaciones: “Estamos frente a una discusión por graves violaciones a los derechos humanos. Hay víctimas golpeadas, dejadas en el piso inconscientes, grupos que salen de noche de cacería como las SS en los años ‘40. Esto no se puede permitir, porque justamente estos grupos no tienen tolerancia hacia el otro”, dijo en audiencia oral y pública ante esa instancia. La Cámara confirmó los procesamientos.

 

Cada uno de los imputados deberá responder, por los delitos de lesiones graves y leves, por daños y amenazas, de acuerdo a su participación en los doce hechos que forman parte de la investigación, y también como integrantes una organización destinada a imponer sus ideas por la fuerza, delito previsto en el artículo 213 bis del Código Penal, en concurso ideal con el delito de pertenecer a una organización y realizar propaganda basados en ideas o teorías de superioridad de una raza, religión o grupo étnico, reprimido en el artículo 3 de la Ley 23.592.

 

Al momento del debate oral y público, el MPF estará representado por el fiscal ante el TOF, Juan Manuel Pettigiani, quien tuvo un rol clave en moligerar la sanción a quien se asocia como referente de este movimiento de odio, Carlos Pampillón.

 

 

La organización del odio

 

A través de la presentación de más de 100 medidas de prueba, para el Ministerio Público Fiscal quedaron acreditados doce hechos concretos. Y de acuerdo a la investigación, el modus operandi de la organización, al menos desde el inicio de 2014, fue a través de pintadas con aerosol de carácter intimidante, con cruces esvásticas, y leyendas nazis del estilo “siegheil” y descalificativos discriminatorios como “reventadas” en los frentes de tres viviendas. También hubo amenazas mediante la utilización de frases intimidatorias tales como “te voy a matar hija de p…” o “tené cuidado que somos muchos los pelados en Mar del Plata”, “son una lacra para la sociedad, los vamos a matar uno por uno, sabemos dónde se juntan”, “vos cuidate porque te voy a acuchillar” entre otras, exhibiendo cuchillos y manoplas.

 

También hubo agresiones físicas en forma grupal a sus víctimas, golpes de puño, ataques utilizando elementos contundentes, con filo, caños de pvc rellenos con concreto, palos con clavos, manoplas, cascotes y cajones de verdura, “quedando de manifiesto, como característica común, la posición desaventajada de las víctimas, no sólo por no poseer herramientas de defensa, sino además por el número de agresores que generalmente rondaban en más de tres personas”, según reparó el MPF al momento de elevar a juicio la causa.

 

A su vez, se cometieron daños materiales en las propiedades que pertenecerían, o a las que concurrirían en forma asidua, las personas hostigadas, generando roturas de vidrios, ventanas y paredes. A ello se sumaban también amenazas en redes sociales.

 

A su vez, los fiscales señalaron que los hechos que fueron acreditados a lo largo de la investigación no han sido aislados, ni episódicos. Por el contrario, explicaron Mazzaferri y Czizik, existen suficientes elementos de prueba para sostener que “se ha tratado del accionar organizado, planeado y continuado en el tiempo de un grupo de jóvenes violentos, cuyo propósito ha sido, mediante ataques cobardes a determinadas víctimas, con fines además discriminatorios,  y la ocupación de determinados espacios públicos, imponer sus propias ideas por medio del temor o la fuerza, y evitar que otros desarrollen normalmente sus planes de vida y se expresen libremente”.

 

“La pluralidad de hechos en un período de tiempo relativamente corto, la intervención en varios de ellos de las mismas personas, la modalidad empleada, y la elección de las víctimas, son elementos bastantes para tener por probado que los hechos aquí juzgados han sido cometidos de forma organizada”, añadieron.