Un fallo en el marco del derecho laboral sentó un precedente histórico para los trabajadores. La resolución judicial emitida por el Tribunal de Trabajo N°4 de Mar del Plata, ordenó a la empresa 25 de Mayo la reincorporación de un trabajador despedido por discriminación sindical, y establece una multa de 150.000 pesos por mes ante el incumplimiento de la misma.

 

Maximiliano Escribas es un trabajador. Hace algunos años, comenzó a forjar un espacio sindical de base, una alternativa frente a la UTA, espacio asociado a prácticas mafiosas. La UTA es la que presiona a favor de las empresas ante cada solicitud de aumento del boleto de colectivo, y que en más de una oportunidad, llegaron a frenar las protestas contra los aumentos con barra bravas de Alvarado vestidos con las tradicionales camisas celestes, y agredieron a manifestantes y periodistas. Además, ante el surgimiento de la UCRA, el sindicato de base del que participa Escribas, junto a Oscar Sebastianutti, a  quien le abrieron la cabeza golpeándolo con un fierro, y se salvó por suerte y por la pronta atención médica recibida.

 

Desde el armado de UCRA, sus participantes sufrieron hostigamientos en el ámbito laboral, y persecución y amenazas por parte del gremio hegemónico. Muchos de ellos fueron despedidos, y rápidamente desplegaron una estrategia de defensa en el ámbito de la justicia laboral. En 2016, se logró la reincorporación de los ocho trabajadores despedidos, pero la empresa 25 de Mayo no cumplió con la orden judicial respecto a la situación de Maximiliano Escribas.

 

Fernando Forio, abogado que representó a los trabajadores, destacó que sin el compromiso de Escribas con sus compañeros y los trabajadores en general, este importante fallo que sienta precedente para otros casos de persecución gremial. Las empresas quisieron usarlo para mandar un mensaje a sus pares: quien levanta la cabeza, se queda afuera. Escribas, soportó el letargo de la justicia, el ninguneo de sus empleadores, y la adversidad económica de su familia. El fallo llega como un acto reparador.

 

Según explica Forio, la empresa pudo permitirse ignorar la resolución judicial previa porque la multa prevista ante el incumplimiento era irrisoria. En ese fallo previo, los punitorios previstos eran de apenas 5000 pesos mensuales, un monto notoriamente menor que el del salario del trabajador. En su no reincorporación su empresa sostenía su actitud, y hasta se ahorraba dinero. En esta nueva resolución, parte de la estrategia fue aumentar el monto económico punitorio, para que el incumplimiento deje de representar una ventaja para la empresa.

La disposición ratifica la resolución anterior, en tanto ordena a la empresa TRANSPORTES 25 DE MAYO S.R.L., que restituya al trabajador  a sus tareas habituales, en las mismas condiciones, modalidades y categoría laboral en la cual se venía desempeñando previo al distracto

 

Además, fijó apercibimiento de aplicar astreintes, las que se amplían a pesos cinco mil diarios ($ 5.000) por cada día de incumplimiento (art. 804 CCC, art. 37 CPCC y art. 63 Ley 11.653), y declaró al recurso de apelación en subsidio deducido por la empresa, no ha lugar por improcedente.