Julio Manuel Méndez, un civil condenado por delitos de lesa humanidad que cumple su pena con la modalidad de prisión domiciliaria fue fotografiado por una periodista que lo sorprendió viajando de Buenos Aires a Tandil en el mismo micro que lo hacía ella. La justicia investiga en este momento si se trató de un traslado con autorización o no.

 

De por sí es cuestionable que una persona que cuenta con condena en el marco de delitos de lesa humanidad goce del privilegio de la prisión domiciliaria, y cuáles son los controles reales que el sistema penitenciario realiza en estos casos. Sin ir más lejos, aquí en Mar del Plata, Marcelo Núñez, fotoperiodista, registró en dos oportunidades como genocidas con domiciliarias violaban impunemente sus condiciones de arresto.

 

En septiembre del año 2013, José Bujedo salía de su casa, sin ningún tipo de permiso cuando fue fotografiado incumpliendo los términos del arresto por Núñez, quien logró presentar la evidencia en el poder judicial.

 

En el 2014 y en el 2015 Blas Cassucio también fue registrado violando los términos de su arresto domiciliario. Cassucio logró que un tribunal de San Martín autorice que goce de un privilegio del que no gozan muchas personas que cumplen condena por arrestos menores, aún cuando su condena es por delitos de lesa humanidad.

 

Tras la evidencia que comprobó el incumplimiento de las condiciones fijadas para el otorgamiento de la prisión domiciliaria, Bujedo regresó al Penal de Marcos Paz, mientras que Cassucio logró seguir en su casa. A un mes de su llegada al Bosque Peralta Ramos, Miguel Osvaldo Etchecolatz fue visto ingresando a la Clínica Colón, a donde llegó en un vehículo particular, sin esposas ni custodios, en una salida no autorizada.

 

La semana pasada, los Organismos de Derechos Humanos elaboraron un comunicado conjunto donde repudiaron las políticas de impunidad para el terrorismo de estado promovidas por el gobierno, quien vuelve a postular el otorgamiento de domiciliarias para genocidas. En el documento presentado por el gobierno, proponen a 96 condenados por delitos de lesa humanidad, entre ellos Jorge “Tigre” Acosta, el “Turco” Julián o el ex capellán Christian Von Wernich para esta “absolución domiciliaria” como describió Rubén López (hijo de Jorge Julio López) a la presencia de Etchecolatz en Mar del Plata.