Tras años de preparación, ahora es cuando: el aborto se trata en el congreso con ánimos de transformarse en ley, y terminar con las muertes que provoca la clandestinidad. El martes es una jornada con expositoras y expositores que tendrán la tarea de aportar argumentos a favor y en contra de legislar el derecho a decidir de las mujeres, mientras que en las principales ciudades del país, las mujeres visibilizan la necesidad del acceso a esta práctica de forma segura con la “marea verde” de los pañuelos de la campaña “Educación Sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal, seguro y gratuito para no morir”.

El comienzo del debate que se dará en la Cámara de Diputados de la Nación del Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, tiene su correlato en las calles. La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito convoca a participar de actividades en todo el país.

El Movimiento de Mujeres y diversidad Mar del Plata-Batan
Convoca a la comunidad a manifestarse este Martes 10 a las 13hs en la Puerta de la municipalidad, con los característicos pañuelos verdes, o con cualquier elemento verde que la persona que quiera sumarse pueda portar. Además habrá pañuelos para repartir en la actividad.

“Dando lugar a un hecho histórico, que llevará a la sanción positiva por el aborto legal, la Cámara Baja realizará reuniones informativas en plenario de las cuatro comisiones en las que se debatirán las iniciativas que legalizan el aborto hasta la semana 14” cuenta Roxana Lefayt, integrante de la campaña.

El Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, redactado y presentado por la Campaña, cuenta con la firma como co-autoría de cuatro legisladoras de bloques distintos (Radical, Peronista, Socialista y Troskista) y el apoyo de más de 70 diputados y diputadas de todos los bloques políticos con representación parlamentaria.

Además, representa la demanda de mayor consenso del movimiento de mujeres y feminista y la articulación de más de 500 organizaciones que se organizan hace más de una década en la lucha por este derecho, y constituye, como se planteó el #8M: “una deuda de la democracia”.