Tras meses de incertidumbre, los artesanos de la Diagonal Pueyrredon lograron una ordenanza que protege su actividad y garantiza la continuidad de los 130 puestos que integran la feria. En ocho meses que pasaron desde que comenzó la obra, habían concertado catorce reuniones con la unidad ejecutora, sin obtener ningún tipo de garantía sobre la continuidad de sus espacios de trabajo, con más de treinta años de historia.

El concejo contó con la presencia de un grupo de artesanos, más de diez, que llevaron la voz de toda la feria. Necesitaban una respuesta urgente, y la obtuvieron, por unanimidad. Ante la indiferencia del ejecutivo, fue el legislativo quien pudo articular una solución que permita cuidar los puestos de trabajo de la feria, algo importantísimo en un contexto de destrucción del empleo formal, en la capital nacional de la desocupación.

Amalia Sesma, referente de la Feria, expresó: “Para nosotros es un gran logro porque por primera vez después de ocho meses tenemos una certeza. La certeza de que somos los que somos, 130, y no hay posibilidad de achicarnos ni expulsarnos de la plaza. La obra va a tener que comprendernos en toda esa dimensión”.

Respecto a los avatares antes de lograr esta ordenanza, Sesma detalló: “Este acuerdo se logró gracias a oficios de los concejales que integran la comisión de educación y cultura. Nosotros estuvimos presentes en muchas reuniones, catorce reuniones con la unidad de gestión de la que no logramos obtener respuestas, y cuando empezamos a dialogar con los concejales, ahí encontramos un consenso generalizado para aprobar esta ordenanza y hoy se plasmó en la aprobación unánime de la ordenanza, y no hay vuelta atrás”.

Otro de los artesanos de la feria presentes en el recinto, Alejandro Crossa, contó: “Nos vamos contentos. Era algo que estábamos esperando hace mucho tiempo, hace 33 años, una ordenanza con la que cubrimos la cantidad que debe haber en la feria, y ya ningún gobierno desde el ejecutivo la va a sacar, y es muy importante.

Además, Crossa consignó que el problema radicaba en que los planos presentados por la Unnidad Ejecutora no señalaban la reubicación de los 130 puestos existentes, y en la cantidad de metros liberados para la reinstalación de puestos, sólo cabían 40; pero que el mejoramiento del espacio público, era una acción deseada por quienes pasan más tiempo allí, los artesanos: “Es una obra que nosotros también la esperábamos con anhelo porque sabemos el deterioro que ha sufrido el espacio, ya sea por falta controles del municipio y por falta de un montón de cuestiones. Esperábamos esa obra y queríamos estar incluidos en ella. Estamos felices de que la obra se realice”.