Las negociaciones ya llevaban varios días y parecía no haber acuerdo pero finalmente se rubricó un convenio en el Ministerio de Trabajo mediante el cual la empresa se comprometió a no realizar despidos ni cerrar sucursales, aunque ofrecerán indemnizaciones a quienes se vayan de manera voluntaria. Un disfraz en tiempos de neoliberalismo.

Luego de que la cadena de supermercados Carrefour anunciara un Proceso Preventivo de Crisis el pasado 5 de abril, comenzó el diálogo con el sindicato de empleados de Comercio para evitar los miles de despidos que estaban pautados.

Después de varias pujas, las partes se reunieron en el Ministerio de Trabajo y llegaron al acuerdo de que no haya despidos ni cierre de sucursales en todo el país. A pesar de ello, sí se podrá abrir un proceso de acuerdos voluntarios, que estará orientado a los empleados que están cerca de la edad jubilatoria y a quienes les conviene acogerse a una salida anticipada a cambio de una indemnización.

La empresa, claro está, no tendrá pérdidas sino que el Gobierno prometió otorgarle ciertos beneficios sobre una parte de las contribuciones patronales.

La decisión fue vista con alivio por parte de algunos trabajadores que serían despedidos, aunque fue condenada por otro sector que sostuvo que se trata de “un disfraz”, ya que las familias indemnizadas se quedarían sin su mensualidad de cualquier manera.