El viernes pasado, un grupo de vecinos logró impedir que agentes de inspección general le secuestren la guitarra a un músico que tocaba en la peatonal y Córdoba. El sábado los agentes se tomaron revancha, y lo detuvieron brutalmente. El joven fue liberado horas más tarde ante la inexistencia de delito. El domingo, músicos y vecinos en general se concentraron para repudiar la persecución a los artistas y la violencia policial.

En tiempos de videos virales y redes sociales, es más sencillo denunciar los abusos de autoridad, porque la gente tiene una herramienta para generar un registro siempre a mano: la cámara de los teléfonos celulares. Así es que las agresiones a Gabriel Bonomo quedaron grabadas, tanto las que sufrió el viernes, como las del sábado, que terminaron con su aprehensión y traslado a la comisaría primera. La detención fue muy violenta. Los agentes lo arrojaron al piso, para esposarlo. En las imágenes se ve a agente de inspección general ejerciendo violencia física a la par de la policía, se trata de Matías Tait, el hijo de la Secretaria de Desarrollo Social, Patricia Leniz, que lejos de dar el ejemplo, parecía el más violento.

A Gabriel, el músico, lo arrojaron al piso, lo esposaron, lo golpearon contra la camioneta, lo trasladaron hasta la comisaría primera, y pasó un par de horas allí hasta que pudo recobrar la libertad. La situación es escandalosa. Del vaciamiento total de la secretaría de cultura, a la persecución de los artistas que trabajan de forma libre, muy Orweliano todo.

El repudio popular no se hizo esperar. Las redes sociales estallaron en solidaridad con el artista y en repudio a lo sucedido, entendiendo que este tipo de acciones afectan a la comunidad toda, en tanto siembra el miedo y la censura. Desde la UNMAR y muchas personas que se hicieron eco de lo sucedido, convocaron a una concentración el domingo a las 16, donde con música, se defendió la democracia. El repertorio abarcó desde Rock Nacional, algo de tango, el himno nacional argentino, MMLPQTP, y este cantito repetido, adaptado al intendente Carlos Fernando Arroyo.

Desde la UNMAR, Unión de Músicos de Mar del Plata, repudiaron el brutal accionar de la policía y de los inspectores municipales. “Lo que sucedió con el músico callejero en Mar del Plata fue un acto de abuso de autoridad, amedrentamiento, intento de sometimiento, violencia institucional e irracionalidad” aseveraron.

Desde la entidad que representa a las y los músicos locales, explicaron: “Al guitarrista se le atribuye haber transgredido el decreto ley 8.031 en sus artículo 38 y 72. Éste último dice: “Serán reprimidos con multa y/o arresto al que con ruidos de cualquier especie, toques de campana, aparatos eléctricos o ejercitando un oficio ruidoso, de modo contrario a los reglamentos, afecten la tranquilidad de la población”. La música no es delito, embellece cualquier tránsito urbano, es dignidad y arte, no ruido. Le quitaron su instrumento, lo encarcelaron y violentaron. Los únicos que afectaron la tranquilidad de la población fueron los policías y los inspectores municipales”.