Las comunicadoras marplatenses escribieron una carta para apoyar a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que cuenta con la firma de más de cien trabajadoras del sector en la ciudad. Hoy a las 17hs, en el monumento a San Martín realizarán una lectura pública y paluelazo.

La Carta, dirigida a las legisladoras y los legisladores nacionales, dice:

Somos un grupo amplio y heterogéneo de mujeres que nos desempeñamos en diferentes roles dentro de medios de comunicación audiovisuales, radiales, gráficos, virtuales y en áreas vinculadas a la comunicación institucional y privada de Mar del Plata. En este momento histórico de la Argentina, sentimos la necesidad de manifestarnos a favor de la aprobación del proyecto de ley que lleva adelante la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Consideramos que es un derecho largamente postergado por el sistema democrático, desde 1983 a la actualidad.

En nuestra calidad de comunicadoras, nos sentimos responsables en la tarea de informar  adecuadamente sobre este tema de salud pública: será trascendente que el país cuente con una ley que permita el acceso al aborto en hospitales públicos, de manera gratuita y en condiciones óptimas para la salud. Y que erradique la muerte de mujeres y personas gestantes por la práctica de abortos mal realizados.

Consideramos que el aborto es una práctica habitual que sucede desde tiempos remotos y que solo se arraiga en la intimidad del mundo femenino. Muchas de nosotras abortamos, otras somos amigas, hermanas y compañeras de mujeres y personas gestantes que decidieron interrumpir voluntariamente su embarazo, por razones siempre diferentes, subjetivas, privadas, razones que no tienen que estar en tela de juicio, ni sospechadas por la moral religiosa.

Acompañamos a otras mujeres a abortar. Y lo hicimos bajo los códigos de la clandestinidad. La clandestinidad habilita un cono de sombra que el Estado debe iluminar y que una ley debe erradicar para siempre.

La clandestinidad perjudica sobre todo a las mujeres pobres, que se someten a prácticas abortivas en condiciones sanitariamente reprobables y cuya ejecución pone en riesgo su vida.

La clandestinidad instaura el “mercado negro” del aborto, a través de clínicas fantasmas a las que llegan las mujeres de clase media o alta, amparadas en el poder del dinero. Dinero que también les permite acceder al Misoprostol, una de las drogas con la que se realizan los abortos no quirúrgicos.

La clandestinidad discrimina y mata a mujeres.

Defendemos el derecho innegable de las mujeres  a tomar decisiones respecto de su propio cuerpo, sin que la religión, la política o el peso de los prejuicios nos obligue a determinaciones que no deseamos. Defendemos la libertad de decidir si queremos procrear y, en todo caso, cómo, cuándo y con quién emprender el gran desafío de gestar hijas e hijos. Somos mucho más que un frasco contenedor de embriones.

Es imperiosa una ley que legalice y despenalice el aborto. Su aprobación inscribirá a la Argentina en la historia de los logros de los derechos de las mujeres. Los siglos XIX y XX fueron tiempos para discutir el derecho de las mujeres al sufragio, a la educación, al trabajo y a la anticoncepción, entre otros. El siglo XXI amplió ese abanico de derechos. Ya contamos con una Ley de Identidad de Género y con una Ley de Matrimonio Igualitario. Es hora de poner al derecho al aborto como tema clave de estas primeras décadas de la centuria. Para seguir avanzando.

Les pedimos a nuestros legisladores y nuestras legisladoras que estén a la altura de los tiempos, no les pedimos que aborten o que estén de acuerdo con quienes lo hacen. El aborto sucede de todas formas.

Mar del Plata, mayo de 2018.