Convocada por todas las centrales obreras de forma unificada, se realizó una contundente marcha por las calles de la ciudad en rechazo al ajuste, los tarifazos y la precarización laboral. Junto con las centrales sindicales, se movilizaron asociaciones profesionales y de pequeña y mediana empresa, asociaciones de fomento, la multisectorial de la mujer, organizaciones de la economía popular, espacios políticos y organizaciones de la sociedad civil.

La nueva conducción que logró reunificar la CGT local demuestra con hechos aquello que formó parte de su discurso inaugural en la dirección de la central obrera: es la unidad en la acción, con perspectiva de género, y con la incorporación de los trabajadores de la economía popular. La alianza de clase se completa con las dos CTA, que también forman parte del compromiso de aunar fuerzas para ser contundentes contra los embates a los derechos de los trabajadores. La cabecera de la marcha, evidenció la consolidación que se venía gestando en la lucha, y se asentó con la confluencia en una multisectorial obrera y vecinal.

La convocatoria fue para las 17:30, pero una hora antes, ya comenzaban a concentrarse diferentes personas en las esquinas próximas al palacio municipal. Para el horario pautado, la columna estaba armada, aún bajo la lluvia. Con paraguas y pilotos las familias se fueron acoplando, entre banderas gremiales y organizaciones sociales y políticas.

El recorrido de la movilización partió de Luro y Catamarca por la avenida, llegó a Santiago del Estero, tomó Rivadavia, alcanzó Hipólito Yrigoyen y finalizó en el Monumento a San Martín, donde se leyó el documento acordado.

El documento, pidió no a los tarifazos y el aumento de la TSU, “que impactan duramente en el presupuesto de la familia de los trabajadores y en la viabilidad de las PYME, afectadas doblemente por el aumento de los costos y la marcada retracción del consumo”; así como también dijo no a los proyectos de flexibilización laboral impulsados por el gobierno que “atentan contra los derechos adquiridos y no resuelven la problemática del empleo”.

El texto también plantó el rechazo a la reforma judicial “que favorece la persecución política, la criminalización de la protesta social y el condicionamiento de los jueces restándoles independencia”, y señalaron los despidos en el Estado: “Los despidos en el sector estatal, además de afectar a los trabajadores despedidos, perjudican a toda la población a través del retiro de políticas públicas”.

La carta también marcó el repudio a la sustitución de productos de fabricación local por importaciones “que lesionan la producción local, ponen en riesgo los emprendimientos regionales y el trabajo que los mismos generan” y acentuaron el “no” a la concentración de la rentabilidad en pocas manos.