Hace algunos años, de la mano de la Cooperativa Caminantes y la UNMdP, los integrantes de la Reserva Verdemundo crearon un refugio con técnicas permaculturales, para tener un espacio donde desarrollar parte de las tareas educativas que realizan allí. Hoy el municipio los intima a demolerlo.

La Reserva Forestal Educativa Verdemundo está ubicada frente al barrio San Jacinto, por la ruta 11 entre Alfar y Serena. Funciona desde el año 2010, con una asamblea que decide y gestiona de modo democrático la administración del espacio. Este domingo, la asamblea se reunió para definir cómo responder a una intimación de la Dirección de Obras Privadas del municipio, que exige el retiro del refugio semi cubierto construido en diciembre de 2016 en la Reserva Forestal Educativa Verde Mundo.

Desde la Asamblea expresaron: “Nos exigen desde la municipalidad que retiremos la “NaveTierra” de Verde Mundo -o sea que la deberíamos demoler, ya que retirar significaría “mover una cosa de un sitio para que deje de estar en contacto con algo o deje de estar próxima a algo”; cosa imposible en este caso que nos ocupa…- La construimos hace un año y medio para mejorar el funcionamiento de las visitas escolares, en el marco de un Proyecto de Voluntariado Universitario con la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la UNMdP”.

Con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la comunidad, el espacio Verdemundo comenzó a realizar visitas gratuitas y con un enfoque innovador en materia de educación ambiental junto con distintas facultades de la Universidad Nacional de las que ya participaron más de 50 establecimientos educativos.

En relación al pedido del municipio que atenta con parte del espíritu del programa que gestiona Verdemundo, integrantes de la asamblea reflexionaron: “Un balneario de los más privados de la zona debe demoler este mes una construcción que hizo en espacio público para fines económicos particulares, a raíz de una denuncia.
Sería una lástima que el primer hecho sea consecuencia del segundo”.

Referentes de la asamblea remarcaron: “si este acto administrativo del municipio no fue un “error burocrático” y por tanto la decisión de exigir la demolición de una obra pública –ya que fue hecha con fondos del erario público en un espacio público, por manos de mucho público y para el mejoramiento de un proyecto educativo público-, es una decisión consciente por parte de nuestros representantes, estamos ante un conflicto que pondrá a gran parte de la comunidad marplatense en alerta para no permitir que se vulnere una legítima construcción de soberanía ciudadana en el campo de la Gestión Comunitaria de los Bienes Comunes, formada por organizaciones civiles, instituciones educativas de distintos niveles, académicos y vecinos de la ciudad”.