Aumentos de precios que van del 10 al 30%, aumentos en los combustibles que encarecen el transporte, pérdida del poder adquisitivo del salario que conlleva una caída en las ventas que alcanza el 30%, y la carencia de políticas de estado para paliar los conflictos climáticos y promover el consumo de estación, confluyen en generar la foto de contenedores de comida desperdiciada.


El mercado central Procosud S.A., ubicado sobre la ruta 226 sorprendió con contenedores repletos de tomates que no pudieron ser vendidos. Sobre oferta por la confluencia de cinco zonas productivas, y la caída del consumo, generaron un excedente imposible de colocar en el mercado.

Miles de kilos de verdura donados y otros tantos descartados en contenedores. La contracara del acampe en desarrollo social de gente desesperada por conseguir alimentos para sus hijos. La desigualdad que se profundiza y la indigencia que crece a pasos agigantados, con pibitos que al crecer malnutridos van a sufrir las consecuencias de este neoliberalismo por el resto de sus vidas.

Guido Cecive, integrante del directorio del mercado, reclamó al Estado garantizar políticas de ordenamiento productivo, tanto como campañas de promoción del consumo que fomenten la ingesta de alimentos frescos.

Cecive también refirió que la temporada de verano fue mala, y se espera “un invierno difícil” en relación al precio del dólar, que marca a la producción frutihorticola que vende en pesos, pero paga los insumos en dólares.