El próximo 28 de mayo en el Tribunal Oral Criminal N° 4 de Mar del Plata comienza un nuevo juicio contra el cuarto policía implicado en el femicidio de Natalia Melmann, ocurrido en el verano de 2001 en Miramar. Ricardo Panadero se sentará en el banquillo de los acusados por la violación y muerte de Natalia.

En el primer juicio Panadero, quien era Sargento de la Policía Bonaerense al momento del hecho, fue absuelto. Sin embargo, la Corte Suprema revocó aquel sobreseimiento y ordenó que se continúe con el juzgamiento.

En esta oportunidad,la abogada Lisa Cabral será parte de la querella como representante legal de la madre de Natalia, Laura Calampuca. Cabral, también es militante del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE-CTEP) y con relación al juicio comentó: “El objetivo principal de este juicio es que no haya impunidad en uno de los casos que consideramos más emblemáticos que incluye violencia de género y policial. Por eso es clave la visibilización
social, para marcar y exponer todo lo que el Estado no hizo ni hace para prevenir y sancionar a los responsables de este tipo de hechos, que en este caso además eran funcionarios del propio Estado Provincial”.

“Otro ámbito a interpelar es, sin
dudas, la justicia penal. El
Poder Judicial en general, y la justicia penal en particular, es de los sectores que más conservan una mirada extremadamente machista y que se resiste a los cambios, porque es un lugar de mucho poder y privilegio. Hay una ausencia total de la perspectiva de
género, y eso lo advertimos
en cómo se nos trata a las mujeres al denunciar, transitar un proceso o llegar a un juicio”, expresó Lisa Cabral.

El pedido de justicia por Natalia
y el juicio cuenta con gran apoyo social y diversas organizaciones sindicales, además de las organizaciones feministas y de la diversidad, las cuales reclaman al Estado políticas publicas efectivas para la erradicación de toda violencia contra las mujeres
y diversidades sexuales.

Con relación al rol del Estado en
este caso, Lisa Cabral recordó:
“Natalia fue secuestrada,
torturada, abusada sexualmente y estrangulada por, al menos, cinco policías de la Bonaerense, según indican pruebas de ADN y testimonios. Por eso decimos que es un caso de gatillo femicida, porque por acción de sus funcionarios el Estado es responsable de
lo sucedido. Pero también hay responsabilidad por omisión y por ocultar, y eso lo demuestra que recién 17 años después llegamos a enjuiciar al cuarto policía”.

“Siguiendo lo que siempre dice Laura,
la mamá de Nati, no queremos que lo que pasó con Natalia quede en el olvido. Natalia, y Laura, deben ser ejemplos
para seguir luchando y exigiendo al Estado el rol que debe tener para prevenir y erradicar las violencias hacia nosotras”, concluyó Cabral.