Estudiantes, padres, madres y docentes de la escuela especial 501 se dirigieron al Consejo Escolar para pedir el arreglo de la caldera para poder reanudar las clases. Además del frío, la falta de transporte también los asecha.

La odisea de estudiar en una escuela provincial está hoy más vigente que nunca. Y el caso del establecimiento que funciona en el Inareps es emblemático:

“Estamos sin calefacción. Nuestros alumnos tienen discapacidad neuromotora y múltiple por lo que con todos los problemas respiratorios que ellos tienen, estar sin calefacción es muy complejo. Ya hemos tenido dos casos de chicos internados con neumonía y así no podemos seguir”, relató el vicedirector Daniel Sousa.

“Previendo que esto iba a pasar, desde marzo estamos haciendo los trámites para que estuvieran listos para esta fecha, pero nada”, se lamentó y agregó que “todos los años pasa lo mismo. El año pasado ya tuvimos fallas en una de las calderas y es un problema que se arrastra desde hace años”.

La discapacidad los lleva a atravesar más problemas que el resto. Si a eso le sumamos la falta de calefacción, ya es casi imposible. Pero la situación se vuelve traumática si además los chicos no tienen en qué ir: “No hay transporte, la combi de provincia no pasó la vtv en marzo y nunca llegó el cheque para los arreglos. Estamos sin dictar clases y hay unos 70 alumnos que siguen esperando”.