El homenaje será mañana a las 10.30, en el Concejo Deliberante. Carlos De los Reyes será declarado “Vecino Destacado”, a partir de una iniciativa del edil Mario Rodríguez, en mérito a la labor desarrollada, a través del Club Al Ver Verás, en los barrios Las Heras, Parque Palermo y Parque Hermoso.

En su calidad de Presidente del Club Al Ver Verás, Carlos de los Reyes ha organizado una institución que no cobra cuota social y tampoco tiene empleados. Todas las actividades las realizan los dirigentes junto a los padres, con la intención de que el club sea el lugar de contención de los chicos de los barrios Las Heras, Parque Hermoso y Parque Palermo.

El club tiene su sede y villa deportiva en la Avenida Tetamanti al 3300, rodeado de los barrios humildes antes citados, desde donde llegan la mayoría de los jugadores de fútbol y las jugadoras de hockey que tiene la institución.

Como muchas familias no pueden pagar, no se cobra cuota social, pero tampoco hay empleados a los que pagarle un sueldo. Todo lo hacen los dirigentes y los padres de los chicos.

El propio presidente del club se levanta muy temprano en la mañana para ir a cortar el césped de las canchas. Posteriormente puede atender el buffet, levantar una pared, arreglar con sus herramientas una canilla rota o preparar las hamburguesas para que los chicos coman cuando termina un partido. Vuelve a su casa, casi todos los días, a las ocho de la noche.

Ha manifestado que “mientras yo esté vivo la tesitura del club no va a cambiar: acá no se le paga a nadie, el que viene lo tiene que hacer por amor y cariño”. A De los Reyes todos lo saludan con respeto en el club.

Con la tarea desarrollada en el club se ha logrado dar una posibilidad a tantos adolescentes del barrio, evitando un destino no deseado, quienes en la actualidad colaboran con tareas de albañilería u otras en la institución.

El Sr. Carlos De los Reyes cuenta una anécdota de un chico de las inferiores que cruzaba los pies y hacía esfuerzos para tapar uno de sus botines. El movimiento distraía al presidente del club y director técnico, de la charla que le estaba dando al equipo. Entonces, le pidió que se parara derecho. Cuando el nene lo hizo, entendió lo que pasaba: como en la casa no tenía plata para comprar cordones, uno de los botines lo tenía atado con alambre. Le daba vergüenza mostrarlos.

Al Ver Verás está lleno de estas historias conmovedoras. Lleno de historias de humildad, sacrificio y perseverancia. Al Ver Verás es un lugar donde se festeja más sacar a un chico de la calle que ganar un campeonato.

Carlos De los Reyes se ganó el respeto con el ejemplo y no sólo con las palabras. En el club todos saben que en el 2001 cuando Al Ver Verás estaba a punto de desaparecer por no poder pagar una deuda de 2.400 pesos, vendió su auto para salvar al club. Lo hizo a pesar que los bancos le habían arrebatado con el corralito los ahorros de toda su vida y además su mujer había perdido el trabajo. La crisis los dejó al borde de tener que cerrar el club, pero no se dieron por vencidos.

El club se fundó el 20 de junio de 1944 y la primera gran obra fue hacer la cancha donde ahora juega el equipo de primera división de la Liga Marplatense de Fútbol. Para empezar a levantarla, De los Reyes rifó un antiguo Ford 40 que tenía en su casa. Como en el primer sorteo no salió, al año siguiente volvieron a rifarlo. Nadie lo ganó, pero con la plata recaudada se construyeron los vestuarios, un paredón y se compró la caldera. Recién a fines de la década del `90, la cancha tomó la forma que tiene en la actualidad. Costó 11.600 dólares que salieron del bolsillo de los dirigentes.

De los Reyes, de profesión albañil, junto a otros socios del club, hicieron las obras con sus manos. “Durante seis meses todos los días, entre 15 y 20 chicos de las inferiores vinieron a trabajar para terminar la cancha”, recuerda el hombre que durante 15 años dirigió al equipo de primera división. Las obras en total llevaron dos años.

El club se mantiene con lo que pagan los padres de estacionamiento cuando van a ver un partido de inferiores, el alquiler de las canchas de fútbol y el buffet. Más de 200 chicos juegan al fútbol en las distintas categorías y 120 chicas al hockey. Todos ayudan, dirigentes y padres hacen que pueda seguir funcionando. Hay tanta pasión como necesidades y, por eso, nadie se rinde.

Al Ver Verás sigue también vivo por todos los dirigentes que acompañan al presidente y la gente humilde que tiene poco, pero deja todo para que sus hijos tengan un lugar donde patear una pelota y alejarse de la calle.

Para De los Reyes esa ayuda social es lo que justifica la existencia del club: “Es muy difícil explicar lo que nosotros sentimos y por qué hacemos todas estas cosas. Es cierto que tenemos muchos dolores de cabeza, pero sólo sé que si a la vida no le das nada, tampoco te va a devolver nada. Entonces esta es nuestra pequeña trinchera. Eso es Al Ver Verás: una trinchera de lucha. No tenemos una felicidad total pero se nos llena el alma cada vez que conseguimos sacar a un pibe de la calle”.

Por su destacada trayectoria, recibió en el año 2006 el premio Lobo de Mar, en su condición de Dirigente Deportivo.