El equipo superó a Quilmes en el clásico por 42-34 y se consagró campeón del Torneo Preparación de Primera División Femenino organizado por la Asociación Marplatense de Básquetbol. La tarea defensiva de las “Milrayitas” fue sobresaliente y el dominio en el marcador nunca corrió peligro, más allá de una aproximación de las “Cerveceras” en el cierre del partido.

Salvo en el mano a mano inicial, disputado en el José Martínez de Quilmes por la fase clasificatoria, en los siguientes hubo paridad. El primero fue 51-35 para las de Belén Villafañe, con ventajas claras durante todo el desarrollo, mientras que el segundo de la etapa clasificatoria lo ganaron las “Milrayitas” por 56-39, pero habían entrado 36-33 arriba al último cuarto.

En la final, ninguno de los dos pudo lucirse y se jugó más con dientas apretados y defensas duras que con ataques vistosos. Y en ese contexto de lucha, también sacó ventajas Peñarol. Los siete minutos iniciales fueron una muestra de lo bien que defendió el local en casi todo el partido: permitió que su rival anotara solamente un punto. Y adelante contó con un buen arranque anotador de Carolina Maiques y Valeria de Cabo. Sin brillar, le alcanzó a las de Villafañe para irse arriba 13-6.

La ventaja llegaría a ser de 15 en el segundo cuarto, con cinco puntos al hilo de Camila Soria viniendo desde el banco, para que Peñarol se alejara 22-7 llegando a la mitad. En ambos tableros, además, sobresalió el trabajo de Macarena Iacobini, alguien que no da una pelota por perdida nunca. Del otro lado, Manuela Eguren con cinco unidades fue el principal valor ofensivo de las “Tricolores”.

Al volver del descanso largo, ya con de Cabo afianzada como base, Iacobini le agregó 4 puntos a su garra para que Peñarol metiera un 6-0 tranquilizador y se alejara 38-22. Todas las jugadoras del “Milrayitas” dieron respuestas defensivas, por eso Quilmes anotó solamente 8 puntos y la chicharra encontró a las locales al frente 38-22.

En el último, el visitante intentó una reacción y, con más empuje que básquet, logró situarse a seis unidades (40-34). Peñarol, inconscientemente, se relajó y se alejó del plan defensivo que lo había llevado hasta el final como dominador. Además le costó anotar ya que hizo solamente cuatro puntos en ese parcial. Pero después de un tiempo muerto pedido por Belén Villafañe para despertar a sus jugadoras, la defensa apareció nuevamente y Quilmes se quedó sin tiempo.