El bono acordado por la central de trabajadores no cubre a los estatales, que salieron a criticar duramente la decisión: “No reviste una magnitud coherente con las necesidades objetivas de los trabajadores”, manifestaron desde ATE.

Delegar la responsabilidad a los privados y las empresas que hoy sólo recortan parece ser hoy el único arreglo al que llega la CGT. Pero los estatales que quedaron recluídos, señalaron que es necesario para todos los sectores: “Sobran los motivos para la discusión de un bono, como así también que las condiciones actuales obligan a rediscutir la pauta distributiva acordada para lo que resta del año, por medio de una reapertura de paritaria”.

“A pesar de no haber sido incluídos, entendemos que este bono que viene a demostrar que los reclamos que venimos realizando desde nuestra organización no solamente son validos sino además necesarios y reales ya que al instalar esta posibilidad, el mismo gobierno es quien lo está reconociendo”, destacó el secretario de ATE, Ezequiel Navarro.

En ese sentido, remarcó que “un esquema de política económica que hundió el poder adquisitivo de la clase trabajadora al tiempo que profundizó el deterioro de las condiciones de vida de la población, la discusión ceñida a un bono –que descarta la discusión del nivel salarial en sí- expresa el consenso de la cúpula empresarial, parte de la cúpula sindical cegetista y el gobierno de fijar un piso distributivo de mayor regresividad para el planteo de un nuevo proceso económico”.

Además, subrayaron que este bono ni siquiera reviste una magnitud coherente con las necesidades objetivas de los trabajadores/as que este año acumularon una pérdida salarial muy superior a lo acordado (tanto sea por la pérdida del poder adquisitivo como por los tarifazos en el marco de una economía totalmente dolarizada).

“Los compañerxs estatales necesitan recibir ese Bono de fin de año para palear de alguna manera las necesidades más urgentes, pero ello no puede ir en detrimento de la necesaria rediscusión de un aumento salarial que compense los más de quince puntos que perdimos solo en 2018 y que representan no menos de 20.000 pesos para unx auxiliar de educación, los pases a planta permanente, el cese de los despidos, la asignación de partidas presupuestarias y políticas sociales a favor de las mayorías más vulnerables”, finalizó Navarro.