A través de un mensaje en redes sociales Florencia Peña, Romina Pereiro y Jorge Rial reclamaron que el Congreso inicie el tratamiento de la Ley de Trombofilia, cuya autora es la diputada marplatense Fernanda Raverta.

“Señores legisladores, tengo una pregunta simple. ¿Qué están esperando para tratar y votar la ley de trombofilia?”, preguntó el periodista y conductor de Intrusos. La actriz y comediante lo acompañó: “La ley es nuestro derecho”.

Las trombofilias son un trastorno en la coagulación de la sangre que hace que las personas que lo padecen, coagulen más de lo normal. En el año 2016 se votó la Ley de tromboflia 27.335 y días después fue vetada por el presidente Mauricio Macri.

Ante esta decisión, en 2017 Raverta decidió impulsar un nuevo proyecto de Ley de Trombofilia, que está basado en el criterio médico. La propuesta es que sean los profesionales de la salud quienes definirán qué estudios y tratamientos requiere cada persona y la ley garantizará su cobertura para aquellas que lo requieran.

“Intentamos priorizar el derecho a la salud por sobre intereses corporativos o económicos, estableciendo la importancia de garantizar acceso y cobertura a aquellas mujeres que lo necesiten. Esto hoy no está garantizado porque las obras sociales y prepagas no respetan el criterio médico sino solamente sus propios intereses económicos, lo cual lesiona el derecho a la salud de las mujeres”, explicó Raverta.

Sin embargo, el proyecto de ley se encuentra estancado en el Congreso, por lo que distintas personalidades del mundo del espectáculo comenzaron una campaña para reclamar que se inicie el tratamiento.

“Vengo exigiendo el tratamiento de esta ley a la presidenta de la Comisión de Salud desde marzo. Con la aprobación de la ley se garantizará a las mujeres el acceso a la salud, para que nadie tenga que perder embarazos por no poder ser diagnosticada y que, finalmente, cada una pueda maternar cuando quiere maternar”, dijo Raverta.
Mientras el Estado no garantiza el acceso de las mujeres al pleno ejercicio de sus derechos, en especial el derecho a la salud, los colectivos de mujeres se organizan de forma autogestiva para paliar la ausencia de políticas públicas.

Desde el colectivo por la Ley de Trombofilia, por ejemplo, donan el anticoagulante que les sobró de sus tratamientos a mujeres que no pueden acceder a él, ya sea porque la prepaga o la obra social se niega a cubrirlo o porque en los hospitales públicos no hay. La Heparina permite llevar un embarazo normal para muchas mujeres con un tipo de trombofilia, otras requieren tratamientos con drogas más complejas y su indicación depende del diagnóstico temprano.