Durante los meses de abril y mayo pasados, desde la organización social Barrios de Pie en conjunto con el Instituto de Investigación ISEPCI (Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana), se ha dado continuidad al relevamiento del INDICADOR BARRIAL DE SITUACION NUTRICIONAL (IBSN), que se realiza dos veces por año en distintos barrios de Mar del Plata y Batán.

A continuación se presenta una síntesis de los resultados del primer semestre de 2018:

1. La información procesada y sistematizada a la fecha describe la situación nutricional de 1090 niños, niñas y adolescentes de 0 a 19 años, relevados por los/as promotores/as de salud capacitados/as en el manejo de técnicas antropométricas en 27 barrios de las localidades de Mar del Plata y Batán. Se trata de niños y adolescentes que asisten a merenderos, comedores y espacios comunitarios, ubicados en barrios en situación de alta vulnerabilidad socio-sanitaria, cuyos padres en su mayoría son titulares de programas sociales con transferencia de ingresos, trabajadores/as no registrados o de la economía popular.

2. En el primer semestre de 2017 la población relevada en barrios de similares características alcanzó a 749 niños/as y adolescentes, lo que en la comparación interanual implica un incremento de casi el 50%, manifestación del continuo aumento de la concurrencia de familias, a los comedores y merenderos comunitarios de los barrios populares, que no pueden cubrir los requerimientos nutricionales de sus hijos e hijas.

Para un total de 122 lactantes de 0 a 2 años, el 25,41% (31 n), presentan malnutrición, lo que da cuenta que estarían recibiendo una alimentación inadecuada: por déficit 4,10% de bajo peso, mientras que los indicadores por exceso presentan un 7,38% de sobrepeso y 13,93% de obesidad. Uno de cuatro lactantes presenta alguna forma de malnutrición.

Sobre un total de 968 niños, niñas y adolescentes de 2 a 19 años, sin discriminar grupo etario, en este primer semestre de 2018, el 47,73%, se encuentran en alguna de las variantes de malnutrición, destacando la preeminencia de los indicadores por exceso: sobrepeso 24,07% y obesidad 22,52% mientras que en bajo peso encontramos un 1,14% del total. Hay un progresivo agravamiento de la situación alimenticia, arrojando que casi 5 de cada 10 niños/as y adolescentes relevados/as padecen malnutrición.

Discriminados por franja etaria se observan algunas situaciones diferentes:

– En la primera infancia, de 2 a 6 años, el 45,40%, está afectado por algunas de las variantes de malnutrición. Aparece un 1,15% bajo peso, 22,41% de sobrepeso, 21,84% de obesidad.

– En la segunda infancia, de 6 a 10 años, de un total de 273 niños/as, presentan malnutrición el 56,78%. Aparece un 0,73% en bajo peso, 24,54% de sobrepeso, 31,50% de obesidad. Se ubican en riesgo de bajo peso el 1,47% de los niños/as. En esta franja se da un importante aumento de la malnutrición: de 43,69% en 2017, a un 56,78% en el presente año, produciéndose los mayores incrementos en obesidad (de 24,23 al 31,50%) y en sobrepeso (18,43 a 24,54%). Esta situación es altamente preocupante si se tiene en cuenta que esto se produce entre los niños y niñas en edad escolar que reciben por lo menos una comida y/o una merienda diaria en los comedores escolares, lo que no estaría aportando la alimentación necesaria para una dieta adecuada.

– En el grupo de 10 a 19 años, de un total de 347 adolescentes presentan malnutrición el 42,94%. Aparece un 1,44% bajo peso, 25,36% de sobrepeso, 16,14% de obesidad. Se ubican en riesgo de bajo peso el 2,31%. Al igual que en la segunda infancia, aquí los incrementos de los niveles de malnutrición son muy importantes, pasando del 33,34% al 42,94% en el último año, siendo muy preocupantes los aumentos en las variantes de obesidad (13,23 al 16,14%) y sobrepeso (de 17,46 a 25,36%).


Consideraciones generales

La realización periódica de esta Investigación/Acción/Participativa en barrios vulnerables de Mar del Plata y Batán ha permitido observar que en los niños, niñas y adolescentes 0 a 19 años convocados, están presentes significativos valores de malnutrición en todos los grupos etarios.

Causa alta preocupación el 47,73% de malnutrición sobre un total de 968 niños/as/adolescentes de 2 a 19 años. Estas cifras nos afirman la tendencia de que la malnutrición infantil se ha consolidado en cifras cercanas al 50% en los últimos años, con énfasis en el sobrepeso y la obesidad, lo cual pone en evidencia la existencia de problemas crónicos y estructurales en una buena parte de la población para acceder a alimentos nutritivos en cantidad y calidad necesarios. La presencia de estas variables de malnutrición, nos interpela también sobre la repercusión de hábitos sedentarios y escasa actividad física, debiendo relevar cuál es la real oferta recreativa y deportiva en los barrios, siendo el sedentarismo uno de los factores de riesgo de mayor importancia que deben ser modificados con urgencia.

Lo hasta aquí descripto, pone en evidencia la preocupante vulnerabilidad nutricional en la que se encuentra la población, que asiste a copas de leche, merenderos y comedores de los Movimientos Sociales, que hoy estarían siendo afectados por una alimentación inadecuada para su edad, lo cual de no modificarse, abre las puertas a enfermedades tanto en lo inmediato como en la edad adulta, limitando su crecimiento y desarrollo integral tanto físico como psicosocial, deteriorando su calidad de vida.

La población relevada integra grupos familiares afectados por múltiples vulnerabilidades. Destacándose como uno de los principales condicionantes, los límites que imponen los reducidos ingresos de que disponen para alimentarse, donde no hay elección ni posibilidad de acceder a una alimentación adecuada en cantidad ni calidad, con los requerimientos nutricionales para el periodo de crecimiento. El aumento sostenido del precio de los productos frescos como carnes, lácteos, frutas y verduras agrava la tendencia que ya veníamos observando del reemplazo de alimentos nutritivos por alimentos rendidores en las mesas de los hogares más humildes. Así, mientras baja la ingesta de proteínas, hierro, calcio y vitaminas, sube la de hidratos de carbono y grasas. Al mismo tiempo, se consolida la situación de la preocupante adaptación de la dieta de los niños a la de los adultos, sin complementar con productos necesarios para su desarrollo durante la lactancia y primera infancia principalmente.