Pasadas las dos de mañana se desaprobó en la Cámara Alta la media sanción de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, que permitía frenar las muertes por abortos clandestinos y empoderaba a la mujer.

Todos sabíamos que no era un día común. Se respiraba en el aire. Desde temprano el terma de la aborto recorría todos los rincones de la Argentina y muchos del mundo. Con pañuelazo previos en las principales ciudades del globo, este drama que atraviesan la mujeres era observado por millones.

De nuestra ciudad más de 13 micros y 700 mujeres, y algunos hombres claro, salieron a esperar el resultado en las afueras del congreso de la nación. Un frío típico de estas latitudes y una lluvia espaciada eran parte del marco que hacia aun mas heroica la vigilia.

Miles con pañuelo verde y celeste adornaban las calles laterales del poder legislativo que dirimía en mantener las cosas como están o atender una demanda de varios años.

Ya dentro de la cámara y casi sin publico en las plateas, ya que una decisión férrea de la vicepresidenta de la nación imposibilitó que otros diputados e incluso referentes mundiales de los DDHH como Nora Cortiñas tengan que seguir los debates desde la plaza o su casa.

Los discursos de los senadores variaron de algunos que confesaron no haber leído el proyecto que venia de diputados a exaltaciones dignas de un momento histórico como ese. Esa Argentina overa se representó en el senado. Algunos con admiración y otros mordiéndose los labios escuchaban los planteos a favor y en contra. Afuera el frío no paraba los cantos, los abrazos y la espera.

“No será ahora, será el año que viene, o cuando sea. Pero va a ser ley” Cerraba un enfático Pino Solanas su enérgica intervención. En ese sentido se inclinaron varios senadores como Miguel Angel Pichetto, Alfredo Luenzo y Magdalena Odarda entre otros.

En cambio tuvieron encendidos discursos en contra de la ley con argumentos basados en que hay vida desde la concepción, Adolfo Rodriguez Saá, Silvina Elías de Pérez, Gabriela Larraburu y Cristina Fiore Viñuales, por nombrar solo a algunos.

La neuquina Lucila Crexel y el santafecino Omar Perotti optaron por abstenerse.

El fin de la jornada marco un 38 a 31 en contra de la ley que propone atender las demandas de un vasto sector de la sociedad para dejar vigente la legislación (y la realidad) actual.

Todo parece indicar que el debate no se cerró acá. Ya hay nuevos proyectos en danza y la posibilidad de que el año que viene, año electoral, este mismo vuelva a recorrer las comisiones para que nuevamente pongamos sobre la mesa debatir una necesidad histórica.