Por Colectivo de Comunicadoras Marplatenses

Como comunicadoras marplatenses queremos expresar nuestra preocupación en torno a la falta de perspectiva de género expresada en la sentencia del Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Mar del Plata, por el femicidio de Lucía Pérez. Nuestra preocupación también se centra en que ese desprecio a las mujeres que emana de la sentencia se multiplicó en las coberturas periodísticas. 

Las trabajadoras y trabajadores de prensa tenemos una responsabilidad a la hora de comunicar, entendemos que formamos opinión y emitimos discursos legitimadores, reproductores o disruptivos del orden social establecido y de las relaciones de poder. Estas están atravesadas por desigualdades de género, clase, edad y cultura (étnico/raciales y religiosas). 

La exposición de resoluciones judiciales de forma acrítica no hace más que multiplicar el carácter misógino de ese discurso, al reproducir sus postulados. Vemos con preocupación las coberturas mediáticas que otorgan un carácter de inobjetabilidad al pronunciamiento de los magistrados, reforzando la idea disciplinante del fallo hacia el colectivo de mujeres y disidencias sexo genéricas. 

La sentencia evidencia la trama sexista que está sostenida por un amplio sector del poder judicial, ante la carencia de capacitación en perspectiva de género y ante la falta de fiscalías especializadas, un reclamo que data de más de 15 años en nuestra ciudad. 

En el caso de la sentencia mencionada, consideramos que reproduce los prejuicios que permiten juzgar a las víctimas, al detallar la vida sexual de Lucía en lugar de centrar su labor en los hechos que se le imputaron a los acusados. 

El fallo presenta el criterio de “inviolabilidad” de las mujeres empoderadas con su sexualidad, como si una sexualidad activa anulara la posibilidad de ser víctimas de agresiones sexuales. El consumo de drogas también opera como un factor deslegitimante para las víctimas. Siempre nosotras, las malas víctimas. 

El patriarcado se sostiene por medio de alianzas e instituciones que reproducen y perpetúan su poder de dominación. Está enquistado en juzgados, tribunales, despachos y medios de comunicación, a través de quienes deciden garantizar la impunidad de la violencia machista. 

Por acción y por omisión, por lo que dicen y por lo que callan, funcionarios judiciales, políticos y periodistas establecen interpretaciones de los hechos que sostienen este pacto de caballeros.

Consideramos que es urgente la implementación de capacitaciones en perspectiva de género entre trabajadores y trabajadoras del Poder Judicial y entre los y las periodistas.